La compañía celebra este martes una junta de accionistas para repetir una votación de 2011 pero la herencia del patriarca sigue sin repartirse

CRISTINA DELGADO Madrid 30 ENE 2017 - 21:42

La sede de Eulen en Madrid LUIS SEVILLANO

El Grupo Eulen celebrará una junta general de accionistas este martes en una notaría. Como ya es habitual en esta compañía de servicios, no se espera una reunión tranquila. La empresa familiar lleva desde 2011 enfrascada en una pugna por el control. La muerte en noviembre de 2015 de David Álvarez, el patriarca, no ha calmado las aguas. Y la junta de este martes viene cargada con una novedad: el Tribunal Supremo anuló el pasado 24 de noviembre la junta general de accionistas del 20 de junio de 2011. Debe repetirse y votar lo que entonces se propuso, clave para el posterior conflicto. Pero la herencia de Álvarez sigue sin resolverse. Y no está claro con qué reparto accionarial deben abordarse esas votaciones.

La batalla familiar por Eulen es larga y está salpicada de un embrollo judicial y societario que, lejos de terminar, sigue su curso. El origen está en 2010. David Álvarez había dejado en manos de sus hijos las riendas de la compañía de servicios. La familia tenía, además, una sociedad llamada El Enebro donde aglutinaba el control de otras de sus empresas estrella: las bodegas de Vega Sicilia. Tras un desencuentro, Álvarez se atrinchera a los mandos de Eulencon el apoyo de dos de sus hijos, María José y Jesús David. Se forma otro frente con sus otros cinco hijos, que pasan a ser conocidos como los díscolos. Y estos se hacen fuertes en El Enebro, es decir, Vega Sicilia.

El conflicto se enquista entre idas y venidas a los tribunales. Allí discuten si el patriarca puede ejercer su poder sobre las acciones que fueron propiedad de su esposa fallecida o pertenece a sus hijos. David Álvarez muere en 2015. Pero el conflicto no. Su hija fiel, María José, es la actual presidenta y tiene el control a través de una sociedad, Daval, en la que ella y su padre depositaron sus acciones.

La petición de nulidad que ha avalado el Supremo sobre la junta de 2011 se fundamentaba en que el orden del día no incluía un complemento propuesto por El Enebro, que entonces contaba con el 5% del capital social. En la junta de accionistas de 2011, entre otras cosas, se realizaron compras de acciones de autocartera y se aprobaron cambios en los estatutos. Con esos cambios después se creó Daval, la sociedad donde está el poder de Eulen aglutinado.

Una herencia pendiente

¿Cómo se votarán los acuerdos de la junta de 2011? Si se usa el reparto de la propiedad que existía en aquel momento, David Álvarez tenía un 47,55% de las acciones; María José, un 3,56%; Jesús David, un 4,29%, mientras el resto estaba en manos de los otros cinco hijos. Sin embargo, David Álvarez ha muerto. ¿Quién tiene en su poder todos sus votos? El reparto de la herencia no se ha llevado a cabo todavía, 15 meses después de la muerte del patriarca. Y ese será el primer escollo de la junta de este martes.

Los hijos díscolos defienden que la herencia de David Álvarez debe conceder a todos sus hijos al menos la parte legítima, con lo que los díscolos obtendrían el 11,3% de Eulen. Según sus cuentas, sumado a su paquete de acciones actual, les daría la mayoría accionarial en Eulen. Pero no es oficial. Y Maria José Álvarez podría querer hacer valer todas las acciones en manos de Daval, la sociedad que compartía con su padre. Pero esta no existía en 2011, cuando se celebró la junta que ahora se repite. Nuevo pulso judicial a la vista.