Una asociación de seguridad privada plantea que las víctimas tengan este servicio desde que acuden a la comisaría para denunciar

Una víctima de violencia de género en una comisaría de la Ertzaintza / EUROPA PRESS

NURIA VÁZQUEZ
04.04.2017 00:00 h.


Las alternativas de protección que tiene una mujer maltratada cuando se decide a denunciar a su agresor son limitadas y no siempre funcionan. Así lo creen los miembros de la asociación Marea Negra por la Seguridad Privada, que presentan una propuesta para revertir la situación.

Proponen que las víctimas de violencia de género de toda España tengan un escolta que las acompañe desde el momento en el que deciden acudir a la comisaría para denunciar a su agresor.

“De esta forma se le puede proporcionar la protección necesaria hasta que el juez decida”, explica a Crónica Global el portavoz de la entidad, José A. Carbonell.

EL EJEMPLO VASCO

Pone como ejemplo el caso del País Vasco. Allí, muchos de los escoltas que protegían a cargos públicos cuando la banda terrorista ETA estaba en activo trabajan ahora con mujeres maltratadas.

Carbonell asegura que este servicio se lleva a cabo en Guipúzcoa y Pamplona desde el año 2001 y que el índice de efectividad es del 100%. “Nosotros ofreceríamos, además, clases de defensa personal para estas mujeres y estamos ultimando reuniones con psicólogos para que también las ayude en su proceso”.

La asociación presentará esta opción a los gobiernos de todas las comunidades autónomas y recordará que las medidas actuales tienen algunos fallos, empezando por la orden de alejamiento. “Si no hay alguien que interceda por la víctima, habrá muertes”, dice Carbonell.

NI PULSERAS, NI PERROS

Las pulseras telemáticas no siempre son fiables. En ocasiones saltan las alarmas porque la batería está baja, porque el GPS no tiene cobertura o porque el propio maltratador utiliza inhibidores para acercarse a la víctima.

El número de teléfono de ayuda contra el maltrato, el 016, no es eficaz porque queda registrado en el terminal, lo que provoca que algunas mujeres no se atrevan a llamar.

La utilización de perros adiestrados como compañeros de las víctimas tampoco es una opción del todo segura. “Un perro no evalúa los riesgos, como sí hace el escolta”, explica el impulsor de la nueva propuesta, y añade que en algunas ocasiones, el can limitaría la vida cotidiana de la mujer, como en el caso de la entrada a un cine.