A la reforma del Código Penal y a otras colaterales el mundo académico le formula críticas muy duras

19 de abril de 2015. Actualizado a las 05:00 h.

La reforma del Código Penal de 1995 que se aplicará a partir del próximo uno de julio está precedida de más de una treintena de modificaciones. La última revisión a fondo databa del año 2010. Desde el mundo académico este afán revisionista de los políticos solo se puede entender como una mera finalidad buscar votos a costa de «explotar el populismo punitivo». A esta reforma y otras colaterales, como la de las leyes de seguridad ciudadana y seguridad privada le formulan críticas muy duras:

Pobreza técnica

Ambigüedad. Ven en los nuevos textos legales un «deliberado y constante uso de términos ambiguos en su redacción, lo que compromete seriamente las exigencias básicas del principio de legalidad penal».

Privatizar la seguridad

Equiparación penal de vigilantes privados y policías. Dicen que el Gobierno ha decidido también privatizar la seguridad al apostar por una reducción drástica de las plantillas policiales y equipar a efectos penales a vigilantes privados y funcionarios policiales.

Seguridad ciudadana

Orden en las vías públicas. Sobre la Ley de Seguridad Ciudadana denuncian que pretende restringir el derecho de manifestación y reunión y «para ello elevan a concepto de referencia, no el orden público, entendido como normalidad en las manifestaciones colectivas de la ciudadana sino el mero orden en las vías públicas».

Fraude de Ley

Burlan los trámites legalmente establecidos. También critican el que en la tramitación de la leyes que afectan a derechos fundamentales se han saltado el dictamen de los órganos consultivos.