En los supermercados de todo el país ocurren cada día docenas de hurtos que aunque la mayoría sean pequeños, sumados a lo largo de todo un año pueden alcanzar cientos de millones en pérdidas.
En 2012 España fue el cuarto país a nivel mundial que más aumentó su índice de robos en supermercados. Aunque en países como Estados Unidos o Canadá se roba más, en España la crisis se está notando mucho y los hurtos están aumentando considerablemente.
El perfil de quien roba en un supermercado es muy variado, pasando desde el padre de familia que roba comida hasta las bandas organizadas que asaltan y arrasan con todo para venderlo posteriormente.
De las pérdidas sufridas por los supermercados en este aspecto, se calculan que un 50 por ciento están provocadas por los clientes, un treinta por ciento son causados por los propios empleados y el 20 por ciento se reparte la culpa entre proveedores y errores administrativos.
Para evitar estos robos los supermercados emplean medidas disuasorias y de vigilancia tales como arcos detectores en cada caja registradora, cámaras de seguridad y vigilantes a pie.
Los productos favoritos para los ladrones son los licores, los vinos caros, la perfumería y la charcutería empaquetada. La época donde más robos se producen es durante el invierno, cuando se llevan prendas de abrigo donde se pueden esconder los productos.
Por sorprendente que parezca, se roba más en las zonas de alto poder adquisitivo que en las más humildes.