EN EL ALCAMPO DE LOS ENLACES DE ZARAGOZA
Utilizó unas cámaras para desvelar una relación entre empleados. La Fiscalía pide 18 meses de prisión para este hombre y una multa de 3.840 euros

Fachada del Alcampo de Los Enlaces, situado en la carretera de Madrid. - Foto: ÁNGEL DE CASTRO

L. M. G. 07/05/2015

El exjefe de seguridad del centro comercial Alcampo Los Enlaces, en Zaragoza, se sentó ayer en el banquillo por, supuestamente, atentar contra la intimidad de dos de los vigilantes en diciembre del 2013. Se enfrenta a 18 meses de prisión y al pago de una multa de 3.840 euros a las víctimas en concepto de indemnización.

Al acusado, C. G. G, se le recrimina por realizar una foto de unas grabaciones de las cámaras de seguridad en las que aparecían dos empleados de este establecimiento en actitud cariñosa. Esto no sería lo más grave, sino el hecho de mostrar la escena al resto de personal. Y es que, según se resaltó durante la vista oral, existe una norma en la que se insta a los empleados a no hacer visible relaciones sentimentales en el lugar laboral.

El enjuiciado, defendido por la penalista Olga Oseira, negó tener ánimo de difundir dicho material y menos de perjudicar a las dos personas que salían en dichas imágenes. Eso sí, admitió que vio el beso entre el jefe de seguridad del centro y otra vigilante cuando estaba revisando las imágenes, después de que alguien robara unas cremas de la sección de cosmética.

Desde el ministerio público le recordaron que los vídeos de las cámaras en absoluto están destinados a su difusión y que únicamente son captados al azar a efectos de seguridad. También lamentaron que intentara mostrarlos al controlador de gestión y al responsable de recursos humanos, si bien se negaron a visionarlos.

Y es que en el transfondo de su actitud podría estar, tal y como salió a la luz, un cierto afán de perjudicar a su responsable puesto que conocía que iba a ser despedido. Hecho que rechazó rotundamente el procesado.

En este sentido, un compañero que sí vio la foto aseveró que no fue como un acto de perjudicar a las personas que aparecían en la misma, sino de comentar, con sorpresa, lo que había descubierto cuando estaba en el cuarto de monitores de dicho centro.

Frente a la petición de un año y medio de cárcel que solicitó la acusación pública, desde la defensa de este trabajador se negó la intencionalidad de hacer daño a las víctimas, por lo que pidió la libre absolución para ambos.