
Iniciado por
digoyo
Cuando llegó la hierba crecía abundante a lo largo de todo el recorrido de la valla. Ahora mirando la vereda que hay en su lugar, reflexiono que muchas carreras ha debido pegarse ,para dejar la huella de sus pisadas en este sendero trillado .
Desafiando y defendiendo hasta el último centímetro de terreno ,le encontré absorto en esa tarea tantas veces que ya ni me acuerdo. En sus voces de perros podía entenderse como había poco entendimiento entre ellos, que la diplomacia había llegado a su límite y las armas mortales de sus dientes habían hecho acto de presencia.
A mi derecha en el ring un pastor alemán oscuro ,provocativo y ágil, amenazaba con devorar a mi rotweiler que por no ser menos, al otro extremo y a mi izquierda ,le hacia saber sus intenciones enseñándole su dentadura al completo a mas no poder.
Esta rivalidad se incrementó el día que el pastor alemán ,de morro mas afilado ,consiguió por la misma junta del vallado enganchar en el labio a mi rotweiler. Desde entonces la rivalidad de probar quien era mas, se dejaba notar a cada momento. Bastaba cualquier ladrido anónimo ,cercano o lejano ,para que empezara la pugna.
Hace poco noté extraño, que a los ladridos de mi perro, no le respondía nadie del otro lado .Pensé que quizás el dueño lo tenía atado en otra parte o simplemente había desistido de tan inútil enfrentamiento. Fue al hablar con mi vecino cuando me enteré de que su pastor alemán había muerto, de repente. Se había marchado sin dar ninguna señal, ni porqué.
Ajeno a esta desgracia, como vigilante puntual en sus rondas ,mi rotweiler sigue fiel cada día su recorrido. Erguiéndose sobre sus patas traseras y ladrando resentido al ausente, echándole por cara su cobardía ,de que se halla retirado de la lucha. Inconscientemente le recrimina el no estar con la misma intensidad de ladridos que cuando estaba.
Supongo que el tiempo le convencerá de su inútil empresa , yo para no estorbarle le dejo seguir su camino en su empeño por demostrar y pregonar su victoria ante un rival inexistente.
Cada vez que le miro reflexiono que cuando el gran poeta Gustavo Adolfo Bécquer ,escribió aquello de …”¡Dios mío, que solo se quedan los muertos!” debió de haber sido testigo de la reciente soledad de mi perro y sin duda como hacemos algunas veces en el foro lo corregiría para decir …¡Dios mío, que solos se quedan los vivos!.
Saludos