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Tema: Desafiando al ausente

  1. #61
    Moderador Avatar de Korio
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    digoyo dice
    "El mensaje de Cristo es muy sencillo"

    El mensaje de cristo en estos tiempos sería, sálvate el culo que te la vienen metiendo hasta los co**nes (siempre que hubiese existido tal como nos lo quieren hacer creer)
    No es cuestión de apuestas ojazos, es que los tochopost están cotizando en bolsa, como prosefull

  2. #62
    Moderator Avatar de Sobezno
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    Pues vamos con Ortega y Gasset ( como diria Jhon malkowich "voluto" a George Clooney.... "my favourite" )

    Y creo ( opino) que la definicion del termino religioso "creencia" que da Gasset les gustara a mas de uno porque es una opinion bastante equilibrada y le da el caracter de necesaria para la exsitencia del hombre..

    este post es asimilable...otro dia cuelgo otro menos "digerible"

    Creencias "Convicciones, no siempre conscientes, con las que contamos y que nos permiten actuar y manejarnos en el mundo."


    El saber cómo es el mundo, qué cosas hay en él, cómo se comportan, no es algo accidental y como un añadido en la vida humana. El hombre necesita saber para orientarse, situarse en el mundo y acomodar el mundo a sus necesidades. No se puede vivir sin convicciones, sin interpretaciones del mundo. En “Ideas y creencias”, Ortega distingue dos tipos de convicciones o pensamientos: las ideas y las creencias. Llama ideas a los pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad, a las descripciones explícitas que podemos examinar y valorar; las sentimos como obras nuestras, como el resultado de nuestro pensar. Se incluyen en este grupo desde los pensamientos vulgares hasta las proposiciones más obtusas de la ciencia.

    Pero las convicciones a las que Ortega da más importancia son las creencias. Las características principales que atribuye a este tipo de pensamientos son las siguientes:

    1. Las creencias y las ideas son vivencias que pertenecen al mismo género: no son sentimientos, ni voliciones, pertenecen a la esfera cognoscitiva de nuestro yo, son pensamientos. Que un pensamiento sea creencia o idea depende del papel que tenga en la vida del sujeto; por lo tanto la diferencia entre uno y otro tipo de pensamiento es relativa, relativa a su significación en la vida de cada persona, al arraigo que dicho pensamiento tiene en su mente. El mismo pensamiento puede ser creencia o idea: las primeras noticias científicas que de la Luna tiene un niño las vive como ideas, con el tiempo, con el vivir en sociedad, estas ideas se instalarán en su mente en la forma de creencias.

    2. No hay que limitar las creencias, como sin embargo se suele hacer, a la esfera de la religión: hay creencias religiosas, pero también científicas, filosóficas y relativas a la esfera de la vida cotidiana (nuestras creencias relativas a los poderes causales de las cosas de nuestro entorno cotidiano, por ejemplo).

    3. A diferencia de las ideas, que son pensamientos explícitos, las creencias no siempre se formulan expresamente. No se quiere decir que nunca se pueda ser consciente de ellas; se quiere decir, simplemente, que operan desde el fondo de nuestra mente, que las damos por supuestas, que contamos con ellas. Contamos con ellas tanto cuando pensamos –son los supuestos básicos de nuestras argumentaciones– como cuando actuamos –son los supuestos básicos de nuestra conducta. Con esta tesis Ortega se enfrenta al intelectualismo: el intelectualismo tendía a considerar que los pensamientos conscientes son los que determinan nuestra vida; ahora Ortega señala que esto no es así, pues nuestro comportamiento depende de nuestras creencias y éstas apenas son objeto de nuestro pensamiento consciente. Cuando caminamos por la calle actuamos creyendo que el suelo es rígido, que podemos pasear sin que nos “hundamos” en él. Destacar algo tan obvio parece absurdo, y esto es así, dice Ortega, por la fuerza de esta convicción, por ser esta creencia algo totalmente arraigado en nuestro yo. No somos conscientes de este pensamiento, pero lo tenemos pues “contamos con él”. En las creencias “vivimos, nos movemos y somos”.

    4. Normalmente no llegamos a ellas como consecuencia de la actividad intelectual, de la fuerza de la persuasión racional; se instalan en nuestra mente como se instalan en nuestra voluntad ciertas inclinaciones, ciertos usos, fundamentalmente por herencia cultural, por la presión de la tradición y de la circunstancia. Las creencias son las ideas que están en el ambiente, que pertenecen a la época o generación que nos ha tocado vivir. Las creencias no se pueden eliminar a partir de argumentos concretos, sólo se eliminan por otras creencias.

    5. Identificamos la realidad con lo que nos ofrecen nuestras creencias. “Lo que solemos llamar mundo real o “exterior” no es la nuda, auténtica y primaria realidad con que el hombre se encuentra, sino que es ya una interpretación dada por él a esa realidad, por lo tanto, una idea. Esta idea se ha consolidado en creencia. Creer en una idea significa creer que es la realidad, por lo tanto, dejar de verla como mera idea. Pero claro es que esas creencia comenzaron por “no ser más” que ocurrencias o ideas sensu stricto.” Ortega considera que la realidad y las creencias están relacionadas estrechamente: lo que para nosotros es real depende de lo que nosotros creamos, de nuestro sistema de creencias. Así, la realidad que llamamos Tierra es algo muy distinto para un científico que para un campesino de la época de Homero. Para el primero es algo físico, una cosa más de entre todas las del sistema planetario, para el segundo era un dios, un ser vivo al que se podía rendir culto y reclamar auxilio. Con nuestras creencias damos un sentido a la vida que nos toca vivir, a cada una de las cosas que experimentamos; ellas son el suelo en el que se asientan y del que parten todos nuestros afanes, todos nuestros proyectos: “las ideas se tienen y en las creencias se vive”.
    Denantes mortos que escravos


  3. #63
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    [QUOTE=Sobezno;179007
    5. Identificamos la realidad con lo que nos ofrecen nuestras creencias. “Lo que solemos llamar mundo real o “exterior” no es la nuda, auténtica y primaria realidad con que el hombre se encuentra, sino que es ya una interpretación dada por él a esa realidad, .[/QUOTE]

    Estimado Sobezno.
    El arco de triunfo en Roma del general Tito por su victoria de la destrucción de Jerusalén ,da testimonio de que Jesús no iban de farol, cuando con tristeza dijo a sus apóstoles la terrible agonía que le sobrevendría a este pueblo por no reconocer, despreciar y matar al Mesías anunciado.

    Según el historiador judío Josefo dice que durante toda la campaña contra Jerusalén murieron 1.100.000 judíos, muchos de peste y hambre, y los 97.000 cautivos fueron esparcidos como esclavos a todas partes del imperio. (La Guerra de los Judíos, libro VI, cap. IX, sec. 3.).

    MAS ALLA DE JERUSALEN

    Las profecías de Jesús en ese mismo capítulo, no se limitaron a Jerusalén; sino que se extenderían a nivel MUNDIAL, porqué fueron las respuestas de Él a una pregunta de sus apóstoles.

    (Mateo 24:3) Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente, y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas, y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.

    Sin entrar en todos los detalles de las profecías que Jesús dio, para no extenderme demasiado, que el que lo desee podrá leer en su biblia en los capítulos 24 de Mateo ,13 de Marcos o 21 de Lucas,cada vez las condiciones penosas que vemos, económicas, sociales y el peligro de una confrontación nuclear en el horizonte concuerdan con sus palabras.

    En definitiva está llegando el tiempo señalado de que como dice el padrenuestro,” se haga la voluntad de Dios en la tierra” por una teocracia con su Reino.
    Eso mismo ya desde tiempos remotos en perfecta concordancia el profeta Daniel le reveló a Nabucodonosor en Babilonia, anunciando que la imagen de su estatua en representación de los gobiernos humanos sería fulminada por este gobierno eterno.


    (Daniel 2:44) ”Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos(humanos), y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos;


    Si Jesús no falló al describir la forma que se haría justicia en Jerusalén …¿Por qué va a fallar en la manera en que se hará la justicia de Dios en todo el mundo?.¿le vamos a hacer caso a los mayas o a cualquier humano MAS que al líder de,los que nos llamamos cristianos?.

    Que la mayoría de la gente no haga caso,, en sí es una prueba mas del cumplimiento de sus palabras.

    (Mateo 24:37-39) Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.


    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  4. #64
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    jope.....ya pensaba que te habias retirado del debate ( y eso que tiene una biblia en verso para continuar con el )

    bueno hoy es muy tarde , me tengo que acostar y estoy disfrutando de otro momento " infernal"...

    mañana o pasado te contestare compi...tengo algo de Hume bastante apropiado y alguna tesis filosofica sobre la religion y la creencia cristiana que he encontrado por ahi gracias a San google

    Un saludo
    Denantes mortos que escravos


  5. #65
    Avatar de digoyo
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    Pues nada el descanso es lo primordial ,ya hablaremos si tienes ánimo otro día.

    Tienes razón hasta yo me sentí que estaba respondiendo desfasadamente, pero es que la sabiduria de Jesús siempre estará vigente, a diferencia de otras humanas que van y vienen ,nacen y mueren .

    Saludos
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  6. #66
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    Pues lo prometido es deuda....hoy toca Hume

    Hume niega la existencia de una "razón práctica" y la posibilidad de una fundamentación racional de la ética. El objeto de la moral (pasiones, voliciones y acciones) no es susceptible de ese acuerdo o desacuerdo entre las ideas sobre las que se basan lo verdadero y lo falso. Si la razón no puede ser la fuente del juicio de valor, habrá que buscarlo en el sentimiento, que surge espontáneo en nosotros ante acciones susceptibles de lo que consideramos valoración moral. El análisis de este sentimiento revela que es una forma de placer o de "gusto". Ello le lleva a excluir de la moral todo rastro de austero moralismo o de mortificación del alma o del cuerpo, porque el fin de la moral es la felicidad y el gozo de vivir del mayor número de hombres posible.
    Igualmente duro se muestra Hume ante el problema religioso. Menoscaba la pretensión de las pruebas de la existencia de Dios, y niega su existencia apelando al problema del mal en el mundo. La religión tiene su origen en el sentimiento de miedo de la gente y en la ignorancia de las causas de los eventos terribles de la naturaleza. En su libro Historia natural de la religión, defiende una evolución a partir del politeísmo, hasta llegar a la idea abstracta de la divinidad propia de las religiones monoteístas.

    Pero en cuanto a la primera frase de "la Historia natural de la religión" volvemos a sentir el flechazo que experimenta con los "Diálogos sobre la religión natural".

    "Dado que toda investigación concerniente a la religión es de la máxima importancia, existen dos temas en particular que reclaman nuestra atención, a saber, el que se refiere a su fundamento en la razón y el que tiene que ver con su origen en la naturaleza humana"

    Hume, buen ilustrado deísta, cortés y diplomático, se refugia de la acusación ateísmo, afirmando en la primera página que debemos confiar en que universalmente la razón nos sugiere que existe un creador inteligente del Universo.

    El resto del texto lo dedica a investigar cuáles son los principios de la naturaleza humana que originan la creencia religiosa. Hume lleva a cabo una crítica feroz a la naturaleza alienante de todas las religiones.

    Según Hume el origen de la religión es el miedo y la ignorancia. La primera forma que toma el impuso religioso es el politeísmo pues ya que unas veces el destino nos es contrario y otras favorable tiene que haber dioses varios cuya contienda se refleja en nuestra vida cotidiana.

    "No es extraño, pues, que la humanidad, que se encuentra en tan absoluta ignorancia de las causas y a la vez tan inquieta por lo que a su suerte futura se refiere, reconozca de inmediato una dependencia de esos poderes invisibles, dotados de sentimientos e inteligiencia"

    Adelantándose a Nietzsche Hume afirma:

    "Esto dio lugar a la observación de Maquiavelo de que las doctrinas de la religión cristiana (refiriéndose a la católica, pues no conocía otra) que aconsejan sólo el valor y el sufrimiento pasivo habían doblegado el vigor de la humanidad haciendo a sus miembros idóneos para la esclavitud y el sometimiento"

    Hume presenta toda su argumentación con una finísima ironía y mucho sentido del humor. Se burla de la estupidez de las plegarias, de las contradicciones de los mitos, de las supersticiones, de la idolatría, del fetichismo...

    No está libre de los prejuicios de la época como la misoginia (acusa a las mujeres de ser las inductoras de la devocion religiosa en los hombres) o la islamofobia (afirma que el cristianismo, y sobre todo la Iglesia de Inglaterra, es una religión mucho más avanzada y libre de contradicciones que el islam)


    Un saludo
    Denantes mortos que escravos


  7. #67
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    ¡Por muchas palabras que digan los hombres, nunca podrá ser comparada con la sabiduría que nos dejaron las que pronunció Cristo !.

    Muchos cristianos auténticos ,las defendieron incluso poniendo en peligro sus vidas, rebatiendo toda equivocación que existe contra Dios y una parte muy importante de la filosofía está en contra de Cristo.

    El apóstol Pablo un defensor de la palabra de Jesús, debatió en Atenas contra filósofos de diferentes tendencias.

    AL VISITAR la ciudad griega de Atenas alrededor del año 50 E.C., el apóstol Pablo vio un altar consagrado a un dios desconocido, y luego se refirió a dicha construcción cuando dio un extraordinario testimonio sobre Jehová.
    En las palabras de introducción del discurso que pronunció en el Areópago (la colina de Marte), Pablo dijo: “Varones de Atenas, contemplo que en todas las cosas ustedes parecen estar más entregados que otros al temor a las deidades. Por ejemplo, al ir pasando y observando cuidadosamente sus objetos de veneración, también hallé un altar sobre el cual se había inscrito: ‘A un Dios Desconocido’. Por lo tanto, aquello a lo que ustedes sin conocerlo dan devoción piadosa, esto les estoy publicando” (Hechos 17:22-31).

    Debido a las palabras de Pablo acerca de Jesús y la resurrección, unos filósofos entraron en una polémica con él. Algunos eran epicúreos, personas que daban mucha importancia al placer. Otros eran estoicos, y recalcaban la autodisciplina. ‘¿Qué quisiera decir este charlatán?’, preguntaron algunos. La palabra “charlatán” (literalmente: “recogedor de semillas”) daba a entender que Pablo era como un pájaro que recogía semillas, y que repartía pequeñas porciones de conocimiento, pero que no tenía sabiduría. Otros dijeron: “Parece que es publicador de deidades extranjeras”. Esto era grave, pues Sócrates había perdido la vida por una acusación como aquella. Pronto Pablo fue llevado al Areópago (la colina de Marte), que puede que haya sido donde el tribunal supremo se reunía al aire libre cerca de la Acrópolis.

    12 Las palabras de Pablo en el Areópago fueron un ejemplo excelente de un discurso con introducción eficaz, desarrollo lógico y argumento convincente... . Pablo dijo que los atenienses eran más religiosos que otras personas. ¡Pues hasta tenían un altar “A un Dios Desconocido”, quizás para evitar pasar por alto a alguna deidad! Pablo habló del Creador que “hizo de un solo hombre toda nación de hombres” y “decretó los tiempos señalados y los límites fijos de la morada de los hombres”, tal como cuándo desarraigar a los cananeos. (Génesis 15:13-21; Daniel 2:21; 7:12.) Es posible hallar a este Dios, “porque también somos linaje de él”, dijo Pablo, aludiendo a la creación del hombre por Jehová y citando a los poetas griegos Arato y Cleantes. Siendo linaje de Dios, no deberíamos pensar que el Creador, quien es perfecto, sea como algún ídolo hecho por el hombre imperfecto. Hubo un tiempo en que Dios había pasado por alto aquella ignorancia, pero ahora decía a la humanidad que se arrepintiera, porque había fijado un día para juzgar a la gente mediante Aquel a quien había nombrado. Puesto que Pablo había estado ‘declarando las buenas nuevas de Jesús’, su auditorio sabía que él quería decir que Cristo sería ese Juez. (Hechos 17:18; Juan 5:22, 30.) Lo que dijo sobre el arrepentimiento molestó a los epicúreos, y los filósofos griegos podían aceptar comentarios acerca de la inmortalidad, pero no sobre la muerte y la resurrección. Parece que, como muchos de hoy día que menosprecian las buenas nuevas, algunos dijeron: ‘Te oiremos en otra ocasión’. Pero el juez Dionisio y otros se hicieron creyentes.

    En la actualidad hay una placa de bronce en la colina de Marte que contiene este discurso del apóstol Pablo y que conmemora dicho acontecimiento. No es posible afirmar con certeza que en aquella ocasión Pablo hablase ante el tribunal del Areópago, pero en su auditorio tuvo por lo menos a un componente de ese notable tribunal

    Saludos
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  8. #68
    Moderator Avatar de Sobezno
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    Ahondar en el tema de la religión y su objetivo en la sociedad, tanto antigua como moderna, porque a pesar de que a simple vista parece que su función en épocas tan separadas temporalmente es sumamente distinta, se piensa que si se estudia más a fondo, se verá que la idea de un ser superior al ser humano, la de un ente protector -y todo el conjunto de ideas (concepto) que arrastran las religiones- tiene un único y general fin: el de brindarle a los pueblos una "base moral" en que apoyarse con seguridad para hacer que las personas se sientan más seguras, en un sentido tanto mental como físico.

    Aquí se ve el concepto de religión en general y no hay que detenerse a examinar ningún tipo de religión es especial -aunque se tome quizás como base la religión cristiana, generalizando con otras-, pues tomar el concepto de religión como el de un simple -pero no banal, ni mucho menos- bloque, el cual forma parte del inmenso pilar al cual llamamos "cultura", y es con -o en- el cual toda sociedad se identifica, por lo tanto forma parte de un importante tema de discusión, ya que todos formamos parte de alguna sociedad. Con esto hay decir que no hay que inclinarse -obviamente- hacia ningún tipo de credo religioso y a pesar de que pueda sonar algo redundante es preciso tambien hacerlo, pues no se pretende tampoco ofender a ninguna persona creyente, pues el respeto ampliamente a cualquier creencia en tanto no vaya en contra de la libertad de pensamiento es la base fundamental de cualquier sociedad -¿lo hace acaso la religión?-.

    No es cuestion de poner en duda la existencia o no de Dios, no importa . Estudiar a la religión como una corriente idealista de las masas, sin importar la veracidad de sus dictámenes. La religión es una realidad, que ha existido desde tiempos inmemoriales, y exponer anteponiendo a la religion las diferentes opiniones de diferentes filósofos y pensadores es primordial para enterder este y otros conceptos.

    La religión ha cumplido a lo largo de la historia infinidad de papeles, la mayoría fundamentales para el desarrollo de la humanidad, ya que siempre estuvo estrechamente vinculada con las bases morales de los pueblos -y aún lo está-, y es ésta última la que "dirige" el rumbo del accionar de las personas, pues todas las decisiones que tomamos las efectuamos sobre la base de nuestros conocimientos, y nuestras creencias, y esto es la materia prima fundamental de la moral. Por otra parte, es necesario diferenciar la religión de la forma en que ha sido -y es- utilizada por el hombre -lo mismo que se debe de hacer con la ciencia-. La religión es solamente una herramienta, la cual puede utilizarse de infinidad de formas posibles y está en nosotros aprender a hacer de ella un objeto de bien y no de mal. A lo largo de la historia podemos ver -no es necesario imaginárnoslo- los diferentes usos que se le dieron a la religión y sus diferentes resultados. Así que está en nuestras manos nuestro propio destino y los problemas sociales no debemos achacárselos a nadie más que no sean los seres humanos.

    Exponer la religión como concepto es primordial, sin importar su utilización, pues esta varía enormemente con cientos de factores a su entorno. Es verdad que esto es sumamente complicado, ya que no pueden verse los efectos de la religión en otro lado que no sea en las consecuencias de la forma en la que se utiliza. Pero, por ejemplo, el cristianismo, hoy en día tiene la misma Biblia que en la Edad Media (y se cita esta época en varias oportunidades pues es, la cara opuesta de la sociedad contemporánea) y sin embargo la postura de la Iglesia es sumamente diferente. es necesario separar estos términos («religión» de «utilización») pues tendríamos que hacer una monografía para cada época y lugar geográfico, y la idea de esta opinion es la de abordar el tema de la religión como algo más genérico.

    La religión es un concepto sumamente amplio y es imposible tratar de explicarlo en unas pocas hojas, pero se trata de hacerlo lo mejor posible; tratar además de ser lo más objetivo, aunque esto último es una contradiccion imposible en gran manera.

    La religión es creada por la mente humana, de manera inconsciente, al igual que el lenguaje, y como este último, se va adaptando continuamente al tiempo que le toca vivir. El producto de ésta creación es una conciliación de los poderes superiores al hombre, que, según se cree, dirigen y controlan el curso de la naturaleza y de la vida humana. Así pues, la religión consiste en dos elementos, uno "teórico" y el otro "práctico": el primero consta de la creencia de poderes superiores al hombre y el segundo es el intento de éste para propiciarlos y complacerlos.

    ¿Qué es la religión?

    ..."si me pregunto qué es la religión no logro
    encontrar una respuesta adecuada... Así, pues,
    en lugar de plantear qué es la religión, preferiría
    elucidar lo que caracteriza las aspiraciones de
    una persona que a mi me parece religiosa"....
    Albert Einstein


    Empecemos por definir -aunque quizás no sea correcto empezar por aquí- lo que "no es la religión": religión no es teología. La palabra "religión" proviene de "religare", lo cual significa "atar dos veces"; es decir, doctrina que regla al hombre individualmente y lo liga socialmente. Esta doctrina pude ser teológica, y entonces la religión será teología; también puede ser sociológica, entonces la religión será sociología. Pero el uso cotidiano dejó relacionado el concepto de religión con el teológico, así que aquí lo utilizaremos de esta manera para mejor explicacion del concepto religioso.

    La religión es un "conjunto de ideas", las cuales son aceptadas por un conjunto de personas con un mismo fin. Estas ideas han ido desarrollándose a lo largo de los siglos, adaptándose a las necesidades del hombre. Como producto del pensamiento, la religión es algo que está en un cambio continuo, ya que ha medida que pasa el tiempo, el hombre se desplaza tanto temporal como espacialmente, y es quizás esto segundo lo que hace que cambie más el concepto de religión, ya que se va mezclando con las diferentes culturas. La religión tiene una especie de instinto de supervivencia, pues a pesar de que la idea central de la religión continúa constante, (por ejemplo, el cristianismo tiene la Biblia, libro sagrado al cual respetan y aceptan ciegamente, y en el cual están plasmadas las bases de su idealismo) ella debe amoldarse a sus receptores para poder sobrevivir, y hoy en día esto debe de acentuarse más que nunca, pues ha ido perdiendo adeptos, y ya no es más como en la Edad Media en que se "imponía" la religión de una forma brutal, en donde las personas debían aceptarla a cambio de poder seguir viviendo. Los seres humanos eran sometidos a una solo creencia. Hoy, la religión puede (al menos en culturas como la nuestra y como la europea) ganarse adeptos de una sola forma: por medio del "convencimiento".

    Por otra parte, Engels dice que

    ..."todas las religiones no son más que el reflejo fantástico en el cerebro humano de las fuerzas exteriores que dominan su vida cotidiana".

    Esto quiere decir que el hombre, desde que tiene conciencia de su propia existencia, ha tratado de explicar y explicarse a sí mismo, "los hechos que no puede entender" (como la naturaleza para el hombre primitivo) de alguna manera. Pero, ¿cómo explicar algo que no entendemos?; la forma más fácil es la de inventar seres sobrenaturales, que sobrepasen nuestras capacidades, que tengan total poder sobre el universo; he aquí el concepto de "Dios". Esto -el tratar de explicar lo inexplicable de esta manera-, el positivismo lo llama "espontaneidad", el cual es el primer punto, el comienzo de la historia de la religión. Al principio, se creó un Dios para cada suceso natural (fenómenos climatológicos como los rayos, lluvia, vientos, etc.) o cualquier otro fenómeno no explicable, al cual se le rendía culto, obteniendo de esta manera esperanza, necesidad básica del hombre. Aquí se crean los mitos, los cuales son historias fantásticas, que tratan de explicar esto sucesos sobrenaturales. Luego, se decidió pasar del politeísmo, al monoteísmo, concentrando todas las propiedades de todos los dioses en uno solo. He aquí el surgimiento de la religión, el ..."reflejo fantástico"..., la imagen trastornada reflejada en el espejo del entendimiento humano, pues el hombre ve las cosas a su modo, como "él cree" y a veces -por no decir siempre- "no como realmente son". Inventa mundos ficticios, historias fantásticas, de lo que sucede a su entorno (tanto los fenómenos naturales ya mencionados como conceptos más complejos como la muerte, la vida, el alma, el hombre, etc.) y no comprende. Como dice Einstein: "En el hombre primitivo es fundamentalmente el miedo lo que produce ideas religiosas: miedo al hambre, a los animales feroces, a la muerte."
    La religión le da sentido a la vida, le brinda a los seres humanos una razón para vivir y una razón para vivir correctamente -como el Dios lo indica- y con felicidad, dándole además una "guía práctica" de normas morales, las que le ayudaran a vivir con esta corrección y felicidad. Esta es la idea de religión para los creyentes, es decir, para aquellos que la apoyan, pero la religión, vista desde un punto de vista "totalmente objetivo", no es más que una cadena que rodea el cuello del hombre, sometiéndolo a la más profunda esclavitud, ya que limita la acción humana en infinitos ámbitos, y esto, no es más que privar al hombre de la libertad (se me dirá que no, que existe el "libre albedrío", y se puede afirmar que eso es "mentira", pues, a pesar de que el hombre puede hacer lo que desee, está siendo amenazado por otro lado, ya que se le dice que si hace esto o aquello, le pasará esto o aquello también, y siempre, todas las acciones que no sean correctas para la Biblia -en el cristianismo-, nos mandaran directamente al infierno y allí cumpliremos nuestro castigo por nuestro error terrenal; nos limitan en el momento que nos mienten para que hagamos lo que ellos desean), concepto sagrado en todas las sociedades, ya que todo ser humano lucha por este ideal con mayor fiereza que por cualquier otra cosa. El tratar de "controlar" a los individuos por medio de la represión mental es la mayor esclavitud, ya que un hombre preso dentro de sí mismo no tiene forma de escapar, pues, ni siquiera es consiente de su encierro, por lo tanto no desea liberarse. Hay que tener cuidado también en separar, como ya esta explicado, la religión (como concepto, como idea, como "teoría") de su utilización.

    Marx, por su lado, opina que ..."la religión es el opio del pueblo"... ["Contribution a la critique de la philosophie du drolt de Hegel" (1844)]. Como es sabido, el opio es un alucinógeno, una droga, que "eleva" mentalmente a los humanos a un plano ficticio de la realidad. Esta es una metáfora sumamente sutil, en la cual nos dice -según el parecer del autor, claro está- que la religión no es más que una "droga", un vicio del ser humano, que no hace más en enceguecer al hombre y que le muestra una gran fantasía, producto de sus ambiciones, quizás, o sus anhelos.

    La religión es algo que existió desde tiempos inmemoriales, existe hoy en día y existirá durante mucho tiempo más. La mayor parte de las personas en este planeta creen en alguna religión. Ellos creen, porque necesitan creer, porque el universo o todo lo que pertenece a él supera su entendimiento, porque hay sucesos que no comprenden y quizás se siente inferiores o simplemente ajenos, entonces encuentran la salvación en este ser superior, todopoderoso, en este padre protector, y en su mirada encuentran seguridad. Aquí surge la religión. Aquí surge la historia de la humanidad.

    ¿Para qué creer en la religión?, Nos he preguntado millones de veces. No encuentramos una respuesta convincente. ¿Para ser una buena persona?, ¿para respetar y querer al prójimo?, no, no nos bastan, ya que podemos ser todo ello sin tener que convertirnos en parte del rebaño de "su Dios". La religión no va más allá de una simple característica de la cultura de un pueblo. A diario miramos la televisión y nos asombramos de las culturas asiáticas, como la islámica, en la que las mujeres deben llevar su cabello cubierto por completo, y nos horrorizamos de su "ignorancia" y nos sentimos contentos de vivir en donde vivimos y ser tan inteligentes y damos gracias por estar tan lejos de ellos, cuando en realidad "somos víctimas de la misma alucinación", a nuestra manera, claro, pero alucinación al fin. Nos miramos y nos decimos: no, nosotros no somos así, pero cómo nos equivocamos. Estamos acostumbrados al bautismo, ¿alguna vez se pusieron a pensar qué sentido tiene verterle agua a un recién nacido en la frente, más que el de molestar al pobre niño y hacer los caprichos de sus padres?, ¿o el casarse por Iglesia, el realizar este acto frente a un supuesto Dios que a veces ni siquiera lo creemos existente o que es un acto realizado sin ningun tipo de convencimiento? Estas son costumbres que la mayoría de las personas tienen sin preguntarse porqué; bueno, he aquí nuestra "ignorancia oculta".

    Al igual que Nietzsche, mucha gente piensa que ..

    ."no se necesita la religión, pues la felicidad y la seguridad radica en el ser mismo".

    No necesitamos saber que existe un paraíso luego de esta vida para actuar bien; actuamos bien por el simple hecho de hacerlo. No necesitamos creer en "Dios" para sentirnos seguros, nos sentimos seguros por ser nosotros mismos. No es que nos creamos el super-hombre de este filósofo, no, simplemente creemos que si las personas "creyeran un poco más en sí mismas" las cosas andarían mejor. Nuestro destino los forjamos nosotros mismo, con nuestras acciones, y no con nuestras "súplicas y lamentos".

    Entonces, ¿qué es la religión? La religión, para algunos, es todo, para otros, es nada, y para los últimos, o no les importa, o simplemente tienen miedo de tener una opinión acerca de ella. Para la mayoria es un simple "fenómeno social", producto de la mente humana como necesidad básica, como solución a problemas mucho más complejos, a los que el hombre aún no le ha encontrado respuesta. Está claro que el campo de la religión cada vez se hace más pequeño, disminuyendo directamente proporcional al crecimiento del campo científico, pero como desgraciadamente, aún hay demasiadas cosas que la ciencia no puede explicar, la religión, y todas las barbaridades que se cometen en su nombre, continuaran en pie durante mucho tiempo más para desvirtuar cualqueir opinion o pensamiento que vaya en contra suya.

    ¿Porqué la religión?

    "La religión, en resumen, es un monumental
    capítulo del egoísmo humano."
    William James


    La religión es una realidad innegable, que ha existido en cientos de civilizaciones diferentes y enormemente alejadas unas de las otras, por lo tanto no se puede decir que tuvieron influencias entre ellas, ni que hubo una religión originaria, de la cual surgieron las demás, como consecuencia de la idea de una o varias personas en algún lugar determinado de la Tierra.

    Hay varias teorías acerca de la forma en que surge la religión; una de ellas es la de que fue creada por impostores, seres a los cuales se le ocurrió la idea de controlar a las masas por medio del engaño, controlando así a las personas y dirigiéndolas a su voluntad. Esta teoría es desechada por muchos, ya que, como expliqué anteriormente, la historia nos muestra que la religión ha existido simultáneamente en lugares distantes del planeta -además, la encontramos en todos los pueblos-, y es demasiado improbable que en todos esos lugares hubiera habido "impostores" a los que se le hubiese ocurrido esa idea.

    Otra es -la que creo más probable-, la que nos muestra a la religión como producto de la mente. Ahora bien, esta creación puede ser algo inconsciente o consciente. Algunos autores piensan que la religión nace de los sentimientos de temor y de esperanza por los acontecimientos de la vida -o sea, del inconsciente- y no como Voltaire, que decía que la religión era un invento de los curas para explotar a la humanidad. Sin embargo dice que "la lucha es contra la Iglesia, no contra la religión". Y es muy probable que tenga algo de cierto, (que los "curas" utilizasen la religión como objeto a usufructuar, pero no es necesariamente cierto que ellos hayan sido los que "crearon" la religión) pues las personas ( curas o no) se pueden lucrar con algún objeto, sin importar que crean o no en él, ni que la idea se les haya ocurrido a ellos o no.

    Las religiones, o el concepto de Dios, no pueden tener origen en la filosofía ni en la metafísica, ya que en el momento del surgimiento de éstos, el hombre era demasiado bárbaro para poder tener un "pensamiento tan profundo", por lo tanto debe de haber surgido de "la imaginación y de los sentimientos de los humanos".

    ¿Por qué la religión?, ¿por qué el hombre persiste en creer en esas leyendas de una manera tan ferviente si no ha hecho más que retrasar al hombre cientos de año en la etapa evolutiva de la humanidad? ...
    "La Iglesia carece de fuerza evolutiva propia"..., decía Juan B. Justo, y qué razón tenía, ya que en el período histórico en que la Iglesia dominaba los pueblos, la humanidad quedó estancada en un pozo extremadamente profundo. Es verdad que se debe acalarar que esto depende del modo en que se utilice la religión, pero entonces, si durante todo este tiempo no se le ha encontrado un uso adecuado a la religión, ¿qué sentido tiene seguir persistiendo en ella como «salvación»?, ¿cuáles son las razones racionales -y valga la redundancia- para creer en ella?, ¿acaso la promesa del paraíso?, ¿por qué mejor no vivimos lo mejor que podamos en el más acá, y luego vemos?. Una persona que necesita saber de una recompensa por sus buenas acciones en esta vida no es necesariamente «buena», ya que el sólo hecho de actuar correctamente por una "recompensa", muestra un cierto interés. Yo le veo más valor a una persona que actúa bien por el solo hecho de hacerlo. Una ateo que actúa bien, es decir, de acuerdo a las normas morales de dicha sociedad, lo hace porque realmente desea hacerlo, y no por cobardía o conveniencia de que luego, en otra vida, obtendrá sus propios beneficios.

    Conclusión

    "¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio?
    La acción compasiva hacia todos
    los fracasados y los débiles: el cristianismo"
    Friedrich Nietzsche


    "Creo" ( y aqui utilizo la "fe" o "creencia" porque estoy convencido de ello), en fin, que la religión no tiene ninguna utilidad en ninguna sociedad ni en ningún tiempo, ya que las "necesidades" que pretende cubrir pueden ser cubiertas por el hombre mismo, sin necesidad de basarnos en ninguna norma más que en las que nuestra propia razón nos brinda, y las que están de acuerdo con nuestra sociedad. La religión puede que sea concebida por muchos como una ayuda para los hombres para que se comporten correctamente, pero creo que eso se puede realizar sin tener que creer en más nada que en nosotros mismos, pues, el hombre, a pesar de que ha estado destruyendo el mundo poco a poco, ha realizado maravillas, tanto en la rama del arte como en el campo de la ciencia y de la tecnología.

    La religión no solamente ha estancado al hombre en materia de ciencia, sino también en cuanto al desarrollo del pensamiento. La religión no nos enseña, ni nos abre caminos para que podamos elegir, simplemente nos muestra un único rumbo, y nos obliga a seguirlo ciegamente, sabiendo de antemano cual será su destino. La religión nos hace permanecer en una idea fija y permanecer en ella hasta nuestra muerte.

    Busquemos ampliar nuestros conocimientos hasta dónde podamos. No nos dogmaticemos. Pensemos en cuanto hemos aprendido de aquellos que nos han estado mostrando el mundo de una manera real y no virtual; pensemos en ellos, y sabrán de lo que estamos hablando. Creo ( y vuelvo a reconocer el mismo termino de "creencia" que la religión es producto de la debilidad del hombre, más que nada. Su propia inseguridad lo lleva a creer en ella. ¿Porqué la religión entonces?, porque existen cosas que el ser humano aún no ha logrado demostrar de manera científica.

    Un saludo
    Denantes mortos que escravos


  9. #69
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    la religión es producto de la debilidad del hombre, más que nada. Su propia inseguridad lo lleva a creer en ella. ¿Porqué la religión entonces?, porque existen cosas que el ser humano aún no ha logrado demostrar de manera científica.
    Hay investigadores que piensan de forma totalmente distinta. El premio Nobel Herbert A. Hauptman afirmó hace poco en un congreso científico que la creencia en lo sobrenatural, y en particular en Dios, es incompatible con la verdadera ciencia. Dijo que “este tipo de creencia le hace mucho daño a la humanidad”. Hasta los científicos que creen en Dios dudan en enseñar que el diseño manifiesto en las plantas y los animales sea una prueba irrefutable de la existencia de un Diseñador. ¿Por qué? El paleobiólogo Douglas H. Erwin, del Instituto Smithsoniano, da la siguiente razón: “Uno de los fundamentos de la ciencia es que los milagros no existen”.

    MILAGRO

    Cualquier suceso extraordinario y maravilloso; acontecimiento cuya causa no se conoce y que, por lo tanto, sorprende; acto del poder divino superior al orden natural y a las fuerzas humanas. En las Escrituras Hebreas, la palabra moh•féth, que a veces se traduce “milagro”, también significa “portento presagioso”, “maravilla” y “prenda”. (Dt 28:46; 1Cr 16:12, nota.) Se suele utilizar en combinación con el término ’ohth, que significa “señal”. (Dt 4:34.) En las Escrituras Griegas, la palabra dý•na•mis, “poder”, se traduce además por “fuerza”, ‘obra poderosa’, “habilidad”, “capacidad”, ‘milagro’ y ‘prodigio’. (Mt 25:15; Lu 6:19; 1Co 12:10; CI, HAR, NM, Val.)
    Para aquel que lo contempla, un milagro es algo que está más allá de lo que él puede realizar o incluso de lo que puede entender plenamente. Además, es una obra poderosa que requiere la intervención de un poder o conocimiento mayor del que él posee. Sin embargo, desde el punto de vista de aquel que es la fuente de tal poder, no es un milagro. Él lo entiende y tiene la capacidad para hacerlo. Por consiguiente, muchas obras que Dios efectúa son asombrosas para los seres humanos que las contemplan, pero son simplemente el ejercicio de su poder. Si alguien afirma creer en una deidad, en particular en el Dios de la creación, no sería coherente negar el poder que Dios tiene para realizar cosas que inspiran temor en los hombres que las contemplan.


    ¿SON COMPATIBLES LOS MILAGROS CON LA LEY NATURAL?


    Mediante el estudio y la observación, los investigadores han advertido en el universo la uniformidad de los fenómenos naturales y han reconocido que hay leyes que rigen esa uniformidad. Una de ellas es ‘la ley de la gravedad’. Los científicos admiten la complejidad y, al mismo tiempo, seguridad, de esas leyes, y al llamarlas “leyes”, implican la existencia de Aquel que las puso en vigor. Los escépticos creen que el milagro viola las leyes que aceptan como naturales, irrevocables, inexorables; por lo tanto, el milagro no puede ocurrir, dicen ellos. Según esta actitud, todo lo que no es comprensible ni explicable por las leyes conocidas es imposible.

    Sin embargo, los científicos con experiencia son cada vez más reticentes a decir que algo es imposible. El profesor John R. Brobeck, de la universidad de Pensilvania, dijo: “Un científico ya no puede decir honradamente que algo es imposible. Solo puede decir que es improbable, y que en función de nuestro conocimiento actual, es imposible explicarlo. La ciencia no puede decir que en la actualidad se conocen todas las propiedades de la materia y todas las formas de la energía [...]. [Para que un milagro se produzca,] ha de entrar en juego, además, una fuente de energía desconocida en nuestras ciencias biológicas y fisiológicas. A esta fuente de energía se la identifica en nuestras Escrituras como el poder de Dios”. (Time, 4 de julio de 1955.) El progreso de la ciencia desde entonces ha constatado la realidad de estas palabras.

    Incluso en condiciones normales, los científicos no entienden completamente las propiedades del calor, la luz, el funcionamiento atómico y nuclear, la electricidad o de cualquiera de las formas de la materia. Su comprensión de estas propiedades es todavía más deficiente en condiciones extraordinarias o anormales. Por ejemplo, investigaciones recientes han permitido observar que en condiciones de frío extremo los elementos tienen un comportamiento extraño. El plomo, que no es un buen conductor eléctrico, sumergido en helio líquido enfriado a –271 °C (–456 °F) se convierte extrañamente en un superconductor y en un potente electroimán cuando se coloca un imán cerca de él. A esa temperatura tan baja el helio mismo parece desafiar la ley de la gravedad, pues sube por los laterales de la cubeta de precipitación y se desborda. (Matter, “Life Science Library”, 1963, págs. 68, 69.)

    Este descubrimiento es uno de los muchos que han asombrado a los científicos, pues al parecer desarticula sus ideas previas. ¿Cómo, pues, puede alguien decir que Dios violó sus propias leyes al ejecutar obras poderosas que parecían sorprendentes y milagrosas a los hombres? Sin duda, el Creador del universo físico controla perfectamente lo que ha creado y puede manipular su creación dentro del ámbito de las leyes que la rigen. (Job 38.) Puede causar las condiciones necesarias para la ejecución de esas obras; puede acelerar, ralentizar, modificar o neutralizar reacciones. O pueden hacerlo los ángeles, que son más poderosos que el hombre, en cumplimiento de la voluntad de Jehová. (Éx 3:2; Sl 78:44-49.)

    Ciertamente el científico no anula ni pasa por alto las leyes físicas cuando aplica más calor o frío, o más oxígeno, etc., para acelerar o ralentizar un proceso químico. No obstante, los escépticos niegan los milagros de la Biblia, incluido el “milagro” de la creación. De este modo en realidad están diciendo que conocen perfectamente todas las condiciones y procesos que se hayan dado jamás. Es pretender que las obras del Creador se limiten a los estrechos confines del entendimiento que ellos tienen de las leyes que rigen el mundo material.

    Esta incongruencia de los científicos ha sido reconocida por un profesor sueco de Física del Plasma, que dijo: “Nadie pone en tela de juicio la obediencia de la atmósfera de la Tierra a las leyes de la mecánica y la física atómica. Sin embargo, puede resultarnos sumamente difícil determinar cómo funcionan estas leyes con respecto a una determinada situación relacionada con los fenómenos atmosféricos”. (Worlds-Antiworlds, de H. Alfvén, 1966, pág. 5.) El profesor aplicó esta idea al origen del universo. Dios estableció las leyes físicas que rigen la Tierra, el Sol y la Luna, dentro de cuyo marco los hombres han podido lograr cosas maravillosas. Seguramente Dios podía utilizar las leyes de manera que produjesen un resultado inesperado para los humanos. Por consiguiente, para Él no presentaría ningún problema dividir el mar Rojo de manera que “las aguas [fuesen] un muro” a cada lado. (Éx 14:22.) Aunque el andar sobre el agua es un hecho asombroso para el hombre, con qué facilidad se pudo llevar a cabo por el poder de “Aquel que extiende los cielos justamente como una gasa fina, que los despliega como una tienda en la cual morar”. Además, se dice que Dios es el que ha creado y controla todas las cosas en los cielos, y también que “debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta”. (Isa 40:21, 22, 25, 26.)

    Puesto que el reconocer la existencia de una ley, como la de la gravedad, supone aceptar que hay un legislador de inteligencia y poder incomparables y sobrehumanos, ¿por qué poner en duda Su capacidad para hacer cosas maravillosas? ¿Por qué intentar limitar Su obra a la infinitesimalmente pequeña esfera del conocimiento y la experiencia del hombre? El patriarca Job habla de la oscuridad y la insensatez en la que Dios permite que estén aquellos que de esta forma comparan su propia sabiduría con la de Él. (Job 12:16-25; compárese con Ro 1:18-23.)


    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  10. #70
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    Sigo opinando que redundar en la biblia cristiana es un menosprecio a las demas religiones...pero bueno es mi opinion y podria estar equivocado

    Amenazo......en proximos dias volvere al ataque con un texto mucho mas incomible que el anterior

    un saludo
    Denantes mortos que escravos


  11. #71
    Avatar de digoyo
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    Las demás religiones que presenten sus credenciales y sus pruebas como lo hace la biblia de forma tan exhaustiva…¡no tienen!.

    Algunas religiones nacen modificando o apoyándose en ciertas bases establecidas en la biblia, mezclándolas o incluso aceptando las adulteraciones que sobre ella ya han ocurrido con influencias como la filosofía…;pero el libro que ha estado desde el principio de la historia del hombre, respondiendo a sus preguntas mas importantes, sobre su creador, la vida ,la muerte o el propósito de Dios para nosotros sin alterarlo con el paso de los años es LA BIBLIA.
    ¡Su coherencia, su humildad, su concreción, sus cientos de profecías …son distintivos de ella ¡


    Es imposible ser cristiano y dejar de lado la biblia .Es imposible entender el origen de lo que nos rodea si no escuchamos, no aceptamos ni ponemos fe en lo que Jesús dice del mundo espiritual que nos gobierna en la sombra y que como el aire o la electricidad no vemos pero si su efecto.

    (Juan 12:31) Ahora se somete a juicio a este mundo; ahora el gobernante de este mundo(Satanás) será echado fuera.

    Es imposible de entender bien lo que ocurre en el mundo con las ideas y doctrinas religiosas si no aceptamos la parábola del trigo y la cizaña de Jesús y de que como dijo Él nos acompañaría hasta el fin del sistema de cosas actual.

    Satanás ,al que Jesús llamó el gobernante de este mundo ha sembrado mentiras(cizaña) por todas partes y está engañando a la inmensa mayoría.

    (Revelación 12:9) De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está EXTRAVIANDO a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados abajo con él

    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  12. #72
    Avatar de digoyo
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    Te pongo un ejemplo de cierta creencia no por extendida y aceptada por varias religiones mayoritarias es VERDADERA.


    La idea inmortalidad del alma penetra en el judaísmo, la cristiandad y el islam

    “La religión es, entre otras cosas, un medio para que la gente se resigne al hecho de que algún día ha de morir, ya sea prometiéndole que tendrá una vida mejor después de la muerte, que renacerá, o ambas cosas.”—Gerhard Herm, escritor alemán.

    CASI todas las religiones que hacen promesas sobre una vida en el más allá se basan en la creencia de que el hombre tiene un alma inmortal que al morir viaja a otro mundo o transmigra a otra criatura. Como se indicó en la sección precedente, la idea de la inmortalidad humana ha sido parte integrante de las religiones orientales desde sus comienzos. Pero, ¿qué puede decirse del judaísmo, la cristiandad y el islam? ¿Cómo se convirtió la inmortalidad del alma en una enseñanza fundamental de estas religiones?

    El judaísmo absorbe conceptos griegos

    2 El origen del judaísmo se remonta unos cuatro mil años hasta Abrahán. Los escritos sagrados hebreos empezaron a redactarse en el siglo XVI a.E.C., y se completaron para la época en la que Sócrates y Platón daban forma a la teoría de la inmortalidad del alma. ¿Enseñaban esta doctrina las Escrituras Hebreas?

    3 La Encyclopaedia Judaica responde: “Fue en el período posbíblico cuando arraigó una creencia clara y firme en la inmortalidad del alma [...] y se convirtió en un pilar de las fes judía y cristiana”. También afirma: “En tiempos bíblicos se veía a la persona como un todo. Así pues, no había una distinción marcada entre el alma y el cuerpo”. Los primeros judíos creían en la resurrección de los muertos, lo cual “ha de diferenciarse de la creencia en [...] la inmortalidad del alma”, señala dicha enciclopedia.

    4 Entonces, ¿cómo se convirtió la doctrina en “un pilar” del judaísmo? La historia nos da la contestación. En el año 332 a.E.C., Alejandro Magno conquistó gran parte del Oriente Medio en una campaña relámpago. A su llegada a Jerusalén, los judíos lo recibieron con los brazos abiertos. Según el historiador judío del siglo I Flavio Josefo, incluso le mostraron la profecía del libro de Daniel, escrito más de doscientos años antes, que describía claramente las conquistas de Alejandro en el papel de “rey de Grecia” (Daniel 8:5-8, 21). Sus sucesores siguieron adelante con su plan de helenización, inculcando en todo el imperio el idioma, la cultura y la filosofía de Grecia. Por consiguiente, era inevitable que se produjera una fusión de las dos culturas, la griega y la judía.

    5 A principios del siglo III a.E.C. se empezó la primera traducción de las Escrituras Hebreas al griego, llamada la Septuaginta. Gracias a esta, muchos gentiles llegaron a respetar la religión judía y a conocerla bien. Algunos hasta se convirtieron. Los judíos, por su parte, se iban familiarizando con el pensamiento griego, y algunos se hicieron filósofos, lo cual era enteramente nuevo para ellos. Uno de tales filósofos judíos fue Filón de Alejandría, del siglo I E.C.

    6 Filón, que reverenciaba a Platón, intentó explicar el judaísmo desde el punto de vista de la filosofía griega. “Filón, al crear una síntesis única de filosofía platónica y tradición bíblica —dice el libro Historia del Cielo—, dejó el terreno abonado para los pensadores cristianos [y judíos] posteriores.” ¿Y qué pensaba Filón del alma? El libro prosigue: “Para él, la muerte devuelve al alma a su estado originario, en el que se encontraba antes del nacimiento. Dado que el alma
    pertenece al mundo espiritual, la vida encarnada en un cuerpo no es sino un episodio breve y, a menudo, desafortunado”. Otros pensadores judíos que creían en la inmortalidad del alma fueron el conocido físico del siglo X Isaac Israeli y el filósofo alemán del siglo XVIII Moses Mendelssohn.

    7 Otro libro que ha influido mucho en el pensamiento y la vida judíos es el Talmud, que constituye un resumen escrito, con comentarios y explicaciones posteriores, de la llamada ley oral, recopilada por rabinos desde el siglo II E.C. hasta entrada la Edad Media. “Los rabinos del Talmud —dice la Encyclopaedia Judaica— creían que la existencia del alma se prolongaba más allá de la muerte.” El Talmud habla incluso de que los muertos se ponen en comunicación con los vivos. La Encyclopædia of Religion and Ethics indica: “La creencia [de los rabinos] en la preexistencia de las almas probablemente se debía a la influencia del platonismo”.

    8 La Cábala, conjunto de escritos místicos del judaísmo posterior, llega al extremo de enseñar la reencarnación. Con relación a esta doctrina, la obra judía The New Standard Jewish Encyclopedia afirma: “Parece ser que la idea se originó en la India. [...] En la Cábala surge primero en el libro Bahir, y luego, a partir del Zohar, fue aceptada habitualmente por los místicos y desempeñó un papel importante en las creencias y literatura hasídicas”. En el Israel actual, la reencarnación se reconoce generalmente como una enseñanza judía.
    9 De modo que la idea de la inmortalidad del alma penetró en el judaísmo por influencia de la filosofía griega, y la mayoría de sus ramas aceptan el concepto. ¿Qué puede decirse sobre la introducción de la enseñanza en la cristiandad?

    La cristiandad adopta los pensamientos platónicos

    10 El cristianismo auténtico comenzó con Cristo Jesús. Miguel de Unamuno, destacado erudito español del siglo XX, escribió respecto a Jesús: “Creía acaso en la resurrección de la carne, a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [...]. Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada”. Unamuno concluyó: “La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano”.

    11 ¿Cuándo y cómo se infiltró este “dogma filosófico pagano” en el cristianismo? The New Encyclopædia Britannica señala: “Desde mediados del siglo II d.C., los cristianos que habían recibido cierta educación en la filosofía griega empezaron a sentir la necesidad de expresar su fe en los términos de esta, tanto para su propia satisfacción intelectual como para convertir a los paganos cultos. La filosofía que más les convino fue el platonismo”.

    12 Hubo dos de tales primeros filósofos que tuvieron una gran incidencia en las doctrinas de la cristiandad: Orígenes de Alejandría (c. 185-254 E.C.) y Agustín de Hipona (354-430 E.C.). La New Catholic Encyclopedia dice de ellos: “Solo con Orígenes en Oriente y san Agustín en Occidente se estableció que el alma es una sustancia espiritual y se formó un concepto filosófico de su naturaleza”. ¿Sobre qué base formaron Orígenes y Agustín sus conceptos del alma?

    13 Orígenes era discípulo de Clemente de Alejandría, “el primero de los Padres que adoptó de forma explícita la tradición griega del alma”, según la New Catholic Encyclopedia. Las ideas platónicas sobre el alma debieron de influir mucho en Orígenes. “[Orígenes] convirtió en dogma cristiano todo el conjunto de enseñanzas relativas al alma, que tomó de Platón”, indicó el teólogo Werner Jaeger en la publicación The Harvard Theological Review.

    14 A Agustín se le considera en algunos sectores de la cristiandad el mayor pensador del mundo antiguo. Antes de convertirse al “cristianismo”, a la edad de 33 años, Agustín se interesaba mucho en la filosofía y se había hecho neoplatónico. Tras su conversión, mantuvo sus ideas neoplatónicas. The New Encyclopædia Britannica dice de él: “Su mente fue el crisol en el que la religión del Nuevo Testamento se fusionó por completo con la tradición platónica de la filosofía griega”. La New Catholic Encyclopedia admite que la “doctrina [agustiniana del alma], que prevaleció en Occidente hasta finales del siglo XII, le debía mucho [...] al neoplatonismo”.

    15 En el siglo XIII, las enseñanzas de Aristóteles ganaban popularidad en Europa, debido en gran parte a la difusión en latín de las obras de doctos árabes que habían comentado extensamente los escritos de aquel filósofo. El pensamiento aristotélico impactó al erudito católico Tomás de Aquino, y las obras de este lograron que las ideas de Aristóteles tuvieran mayor repercusión en las doctrinas de la Iglesia que las ideas de Platón. Pero esta tendencia no afectó al concepto de la inmortalidad del alma.

    16 Aristóteles enseñó que el alma estaba inseparablemente unida al cuerpo y que su existencia individual no continuaba después de la muerte. También afirmó que si algo eterno existía en el hombre, era un intelecto abstracto e impersonal. Tal modo de entender el alma no armonizaba con la creencia de la Iglesia en almas personales que sobreviven a la muerte. En consecuencia, Tomás de Aquino modificó el concepto aristotélico del alma y aseveró que su inmortalidad puede probarse con la razón. De manera que la creencia de la Iglesia en la inmortalidad del alma siguió intacta.

    17 En los siglos XIV y XV, a comienzos del Renacimiento, resurgió el interés en Platón. La célebre familia italiana de los Médicis incluso contribuyó a la fundación de una academia en Florencia para promover el estudio de la doctrina del filósofo. Durante los siglos XVI y XVII menguó el interés en Aristóteles. Y la Reforma, que tuvo lugar en el siglo XVI, no introdujo ningún cambio en la enseñanza del alma. Aunque los reformadores protestantes disentían en la doctrina del purgatorio, aceptaron la idea del castigo o la recompensa eternos.

    18 De ahí que la enseñanza de la inmortalidad del alma esté presente en la mayoría de las confesiones de la cristiandad. Un filósofo estadounidense escribió al respecto: “De hecho, la religión, para la gran mayoría de los occidentales, significa inmortalidad, y nada más. Dios es el originador de la inmortalidad”.

    La inmortalidad y el islam

    19 El islam se originó con el llamamiento de Mahoma para ser profeta a la edad aproximada de 40 años. Los musulmanes creen por lo general que recibió revelaciones durante un período de unos veinte a veintitrés años, desde alrededor de 610 E.C. hasta su muerte, en 632 E.C. Estas revelaciones están consignadas en el Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Para cuando surgió el islam, en el judaísmo y la cristiandad ya se había infiltrado el concepto platónico del alma.

    20 Los musulmanes creen que su fe es la culminación de las revelaciones dadas a los hebreos y cristianos fieles de la antigüedad. El Corán cita tanto de las Escrituras Hebreas como de las Griegas, pero en la doctrina de la inmortalidad del alma discrepa de ellas. El Corán enseña que el hombre tiene un alma que sigue viviendo tras la muerte. También habla de una resurrección de los muertos, un día de juicio y el destino final del alma: o vida en un jardín paradisíaco celestial, o castigo en un infierno ardiente.

    21 Los seguidores del islam creen que el alma del difunto va al barzakh (“barrera”), término que designa el “tiempo intermedio entre la hora de la muerte y la hora de la resurrección” y el “lugar tal que quien lo alcanza no puede ya retornar a la vida terrena” (sura 23:99, 100; El Corán, edición de Julio Cortés, nota). Allí el alma está consciente, sufriendo castigo si la persona fue impía, o disfrutando de felicidad si fue fiel. Pero los fieles también tienen que experimentar algún tormento debido a los pocos pecados que cometieron durante su vida. En el día del juicio, cada uno se encara con su destino eterno, que pone fin a este estado intermedio.

    22 La idea de la inmortalidad del alma apareció en el judaísmo y en la cristiandad a través del platonismo, pero en el islam, el concepto ya existía desde un principio. Esto no significa que los eruditos árabes no intentaran conciliar las enseñanzas islámicas con la filosofía griega. De hecho, la obra de Aristóteles influyó mucho en el mundo árabe. Y destacados filósofos árabes, como Avicena y Averroes, comentaron extensamente el pensamiento aristotélico. No obstante, al tratar de armonizar los conceptos griegos con la enseñanza musulmana del alma, llegaron a teorías distintas. Por ejemplo, Avicena afirmó que el alma personal es inmortal, mientras que Averroes refutó esa idea. Prescindiendo de tales opiniones, los musulmanes siguen creyendo en la inmortalidad del alma.

    23 Está claro, pues, que tanto el judaísmo como la cristiandad y el islam enseñan la doctrina de la inmortalidad del alma.

    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  13. #73
    Moderador Avatar de YURI_07
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    Las demás religiones que presenten sus credenciales y sus pruebas como lo hace la biblia de forma tan exhaustiva…¡no tienen!.

    Mira por donde no tengo que estar de acuerdo en absoluto con esta afirmación, que puede implicar un conocimiento exhaustivo de la religión cristiana pero un desconocimiento total del resto de las religiones. Y para eso, vamos a ver cuáles son los textos sagrados de otras confesiones, que también los tienen:
    • Ásatrú
      • La Edda poética, incluyendo especialmente el Hávamál
      • La Edda prosaica
    • Ayyavazhi
      • El Akilattirattu Ammanai
      • El Arul Nool
    • Fe Bahá'í
      • El Kitáb-i-Aqdas
      • Kitáb-i-Íqán
      • y muchos otros escritos incluidos en algunas otras creencias
    • Budismo
      • Canon Pāli o Tipitaka
        • Sutta-pitaka
        • Vinaya-pitaka
        • Adhidhamma pitaka
      • Canon Chino
      • Canon Tibetano
        • Kangyur
        • Tengyur
      • Otros textos budistas
    • Cristianismo: la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento, también nombrados como «las Sagradas Escrituras»)
      • Catolicismo y Cristianismo Ortodoxo
        • La Biblia (formada por el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, incluyendo deuterocanónicos o apócrifos del Antiguo Testamento).
      • Iglesia Evangélica
        • La Biblia.
      • Adventismo
        • La versión Reina-Valera de la Biblia.
        • Los escritos de Ellen G. White
      • Testigos de Jehová
        • Traducción del nuevo mundo de las santas escrituras.
      • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
        • La Biblia
        • El Libro de Mormón
        • La Perla de Gran Precio
        • Doctrina y Convenios
    • Confucianismo
      • Los Cuatro libros clásicos de Confucio
        • La gran enseñanza. Forma parte de El clásico de los ritos.
        • La doctrina del justo medio. Forma parte de El clásico de los ritos.
        • Las analectas, libro de dichos de Confucio recopilado por sus discípulos.
        • Mencio. Mencio es la romanización del filósofo confucianista considerado más importante después de Confucio.
      • también el I Ching
    • Discordianismo
      • El Principia Discordia (Aunque no es seguido por todas las sectas).
    • Falun Gong
      • El Zhuan Falun
    • Hinduismo
      • Textos śruti (‘lo oído [directamente desde Dios]’)
        • Los cuatro Vedas: Rig Vedá, Sama Vedá, Atharva Veda, Yajur Veda.
        • Los 108 Upanishad
        • El Vedānta sūtra
      • Textos smriti (‘lo recordado’, la tradición):
        • Los 18 Purānas
        • El texto épico Maha Bhárata (donde se encuentra la parte filosófica: el Bhagavad Gita)
        • El Rāmāyana
    • Islam
      • El Corán
      • Ahadith
    • Jainismo
      • Tattvartha Sutra
    • Judaísmo
      • La Biblia Hebrea (Tanaj)
        • Torá (La Ley)
        • Nevi'im (Profetas)
        • Ketuvim (Escritos)
      • Talmud (Discusiones e interpretaciones rabínicas de la Torá)
        • Mishná
        • Guemará
      • Libros fundamentales de la Cábala
        • Sepher ha Zohar (Libro del Esplendor)
        • Sepher Yetzirah (Libro de la Formación)
      • Schulchan Aruch
    • Mandeísmo
      • El Ginza Rba
    • Maniqueísmo
      • El Arzhang
    • Mohismo
      • El Mozi
    • Varias religiones New Age consideran como inspirados los siguientes textos:
      • Un curso de milagros
      • Conversaciones con Dios
      • El Libro de Urantia
      • Oahspe
    • Swedenborgianismo
      • La Biblia
      • Los escritos de Emanuel Swedenborg
      • Algunos consideran como sagrados ciertos manuscritos de Swedenborg publicados póstumamente.
    • Movimiento Rastafari
      • La Biblia
      • La Holy Piby
    • Samaritanismo
      • El Pentateuco Samaritano
    • Satanismo simbólico
      • La Biblia Satánica
    • Sijismo
      • El Gurú Granth Sahib
      • El Dasam Granth Sahib
    • Taoísmo
      • El Tao Te King (Atribuido a Lao Zi)
      • El clásico de la perfecta vacuidad (Atribuido a Lie Zi).
      • Libro de Zhuangzi (Atribuido al filósofo Zhuang Zi).
      • El I Ching (Atribuido a Fu Xi)
    • Thelema
      • Los Libros Sagrados de Thelema especialmente Liber Al vel Legis
    • Wicca
      • Libro de las Sombras
      • Aradia o El Evangelio de las Brujas
    • Zoroastrismo
      • El Zend-Avesta
    Presuponer que los textos canónicos aprobados por el Vaticano son los únicos en los que apoyarse para afirmar o negar la existencia de Dios, además de prepotente y fundamentalista es un ejercicio de soberbia (uno de los siete pecados capitales, según la Iglesia Católica, y de lo que ésta peca en sumo grado). Y también esas otras religiones podrían aplicarse la siguiente cita, con las correspondientes correcciones:

    "Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras. . . y habrá pestes y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores" (Mateo 24:3­.

    Saludos.
    Denantes mortos que escravos


    Enjuga tus lágrimas y no me llores si me amas (San Agustín)

  14. #74
    C.R.R. Avatar de Truchin
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    Las religiones no son mas que un tipo de filosofias basadas en un ser ESPECIAL o varios, en las cuales nos dictan unas normas por las que se vive y se convive
    Las filosofias no son mas que un tipo de humanoreligiones basadas en los pensamientos de unos personajes de carne y hueso,
    las cuales nos quieren dictar unas normas para vivir y convivir.........Por tanto encuentro mas criterios en comun que en contra...
    Las dos nos quieren imponer unos criterios de vida......una pregunta... y los que escogen su propio camino apartandose de unos y otros
    que siguen ¿ filosofia o religion?

    A unos les va la filosofia de jesus,mahoma,shidarta,etc y a otros les convence mas la filosofia de platon, socrates,pitagoras o NIKO...mas conocido
    Nicolás Maquiavelo.... Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos......dedicada a el mismo y a todos los filosofos.

    Con respecto a la religion realmente solo hay dos; HINDUISMO Y JUDAISMO Padres de dos filosofias diferentes de ver la espiritualidad;
    .........el resto son cruces o hijastros de estas dos con menor o mayor seguimiento.

    un saludo.

  15. #75
    Avatar de digoyo
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    Las pruebas que dan la biblia son únicas cuando se examinan Yuri, pero antes de mencionar algunas de ellas solo decirte que si alguien ha sido un verdadero enemigo de la biblia es el Vaticano. Ha perseguido, torturado y/o matado a todo aquel que la ha traducido a las lenguas del pueblo o todo aquel que la ha predicado.

    Para ellos(entre otros) se escribió el texto que mencionas de Mateo .Si ellos aceptaran a Cristo en primer lugar aceptarían al Dios que le envió, al que oraba Jesús constantemente, al que enseñó a adorar a sus discípulos en el Padrenuestro, al que llamaba Mi Dios y Dios de ustedes…


    Para creer en Jesús hay que CREER PRIMERO en quien le envió.

    El rollo del profeta Isaías” le fue entregado a Jesús y él leyó las palabras que se encuentran en Isaías 61:1, 2 “El espíritu de Jehová está sobre mí, porque él me ungió para declarar buenas nuevas a los pobres, me envió para predicar una liberación a los cautivos y un recobro de vista a los ciegos, para despachar a los quebrantados con una liberación, 19 para predicar el año acepto de Jehová”. 20 Con eso enrolló el rollo, se lo devolvió al servidor, y se sentó; y los ojos de todos [los que estaban] en la sinagoga se fijaron atentamente en él. 21 Entonces comenzó a decirles: “Hoy se cumple esta escritura que acaban de oír”.(Lucas 4:17)


    ¿se puede ser cristiano sin JEHOVA,cuando según Jesús adorarle es el PRIMER MANDAMIENTO ?.

    “Uno de los escribas ...le preguntó¿cual es el primer mandamiento de todos?".Jesús contestó:"el primero es (Deuteronomio 6:4-5):Oye oh Israel Jehová nuestro Dios es un solo Jehová y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Marcos: 12:28-30)

    ¿Se puede ser cristiano sin reconocer que Jehová es mayor que Cristo y es su cabeza?

    (Juan 14:2 Oyeron que les dije: Me voy y vengo [otra vez] a ustedes. Si me amaran, se regocijarían de que sigo mi camino al Padre, porque el Padre es MAYOR que yo.

    (1 Corintios 11:3) Pero quiero que sepan que la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, LA CABEZA del Cristo es Dios.


    Se puede ser cristiano adorando a María u a otro humano pero despreciando a Jehova que según Cristo hizo el cielo y la tierra.

    (Lucas 11:27, 2 Ahora bien, mientras él decía estas cosas cierta mujer de entre la muchedumbre levantó la voz y le dijo: “¡Feliz es la matriz que te llevó y los pechos que mamaste!”. 28 Pero él dijo: “No; más bien: ¡Felices son los que oyen la palabra de Dios y la guardan!”.

    ¿Se puede ser cristiano y matar a tu hermano y correligionario en las guerras?

    (Juan 13:34, 35) Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. 35 EN ESTO todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”.

    Así podíamos hablar de la trinidad, de las imágenes, de la inmortalidad del alma y otras mentiras que se han infiltrado entre el falso cristianismo que como es lógico no respeta a Cristo.

    Etc. etc etc.

    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  16. #76
    Avatar de digoyo
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    Perdona que en esta ocasión no coincida contigo estimado Truchin, pero la biblia no solo se basa en teoría o supersticiones. sino que demuestra con numerosas pruebas lo que afirma.(perdonad el tocho como diría el compañero Sobezno)


    La biblia es una fuente singular de sabiduría superior


    1 ¿Es la Biblia el libro donde se recoge esa sabiduría superior? ¿Puede darnos respuestas veraces a las importantes preguntas relacionadas con el propósito de la vida?
    2 Indudablemente la Biblia merece que la examinemos. Una razón es que es el libro más extraordinario que se haya compilado, uno que difiere de cualquier otro libro. Note los siguientes hechos.

    El libro más antiguo y de mayor distribución


    3 La Biblia es el libro más antiguo que se ha escrito; algunas partes se escribieron hace unos tres mil quinientos años. Es varios siglos más antiguo que cualquier otro libro considerado sagrado. El primero de sus 66 libros se escribió unos mil años antes de Buda y Confucio, y unos dos mil años antes de Mahoma.

    4 El registro histórico de la Biblia retrocede hasta el comienzo de la familia humana y explica cómo llegamos a estar en la Tierra. Nos traslada incluso a un tiempo anterior a la creación de los humanos, y nos suministra datos sobre la formación de la Tierra.

    5 De otros libros religiosos, así como no religiosos, solo existen unos cuantos manuscritos antiguos. No obstante, de la Biblia, o de porciones de ella, hay unos once mil manuscritos en hebreo y en griego, algunos de los cuales datan de poco después de escribirse los originales. Estos han sobrevivido a pesar de que contra la Biblia se han lanzado las peores embestidas imaginables.

    6 Además, es con mucho el libro de mayor distribución de la historia. Se han distribuido alrededor de tres mil millones de Biblias o partes de ella en unos dos mil idiomas. Se dice que el 98% de la familia humana tiene acceso a la Biblia en su propio idioma. Ningún otro libro se le acerca en distribución.

    7 Adicionalmente, ningún otro libro antiguo puede compararse con la Biblia en exactitud. Científicos, historiadores, arqueólogos, geógrafos, lingüistas y otros confirman de continuo los relatos bíblicos.

    Exactitud científica

    8 Por ejemplo, aunque la Biblia no se escribió para que se usara como libro de texto en ciencias, cuando trata de asuntos científicos armoniza con la ciencia verdadera. Pero otros libros antiguos que se consideran sagrados contienen mitos científicos, inexactitudes y mentiras descaradas. Note solo cuatro de los muchos ejemplos de la exactitud científica de la Biblia:

    9 Cómo se sostiene la Tierra en el espacio. En la antigüedad, mientras se escribía la Biblia, había muchas ideas en cuanto a cómo se sostenía la Tierra en el espacio. Algunos creían que la sustentaban cuatro elefantes montados sobre una gigantesca tortuga marina. Aristóteles, filósofo y científico griego del siglo IV a.E.C., enseñó que la Tierra no podía estar suspendida en el vacío. Más bien, dijo que los cuerpos celestes estaban sujetos a la superficie de esferas sólidas y transparentes que se hallaban unas dentro de otras. Según su teoría, la Tierra estaba en la esfera más interna y las estrellas en la más distante.

    10 La Biblia, por el contrario, en vez de reflejar los conceptos extravagantes y poco científicos que existían mientras se escribía, sencillamente dijo (alrededor del año 1473 a.E.C.): “[Dios está] colgando la tierra sobre nada”. (Job 26:7.) En el hebreo original, la palabra que se utiliza aquí para “nada” significa “ninguna cosa”, y este es el único lugar donde se emplea en la Biblia. Los doctos en la materia reconocen que la descripción de una Tierra rodeada de espacio vacío denota una visión extraordinaria para aquel tiempo. La obra Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario teológico del Antiguo Testamento) comenta: “Job 26:7 describió de forma impresionante el mundo conocido entonces cuando dijo que estaba suspendido en el espacio, con lo que se adelantó a los descubrimientos científicos del futuro”.

    11 Esa declaración exacta de la Biblia se hizo más de mil cien años antes de Aristóteles. Sin embargo, las ideas de Aristóteles se siguieron enseñando como realidades por casi dos mil años después de su muerte. Finalmente, en 1687 E.C., sir Isaac Newton publicó sus hallazgos de que la Tierra se sostenía en el espacio debido a la atracción mutua que existe entre los diferentes cuerpos celestes, es decir, la gravitación. Pero eso fue casi treinta y dos siglos después que la Biblia declarase con elegante sencillez que la Tierra ‘cuelga sobre nada’.

    12 Sí, hace casi tres mil quinientos años la Biblia señaló, correctamente, que la Tierra no tiene apoyo visible, un hecho que armoniza con el entendimiento más reciente de las leyes de la gravitación y el movimiento. “Cómo supo Job la verdad —declaró cierto docto— es una cuestión que no pueden resolver fácilmente los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura.”

    13 La forma de la Tierra. The Encyclopedia Americana dice: “La más temprana imagen mental conocida de la Tierra entre los hombres era que esta era una plataforma plana y rígida en el centro del universo. [...] El concepto de una Tierra esférica no fue aceptado extensamente sino hasta el Renacimiento”. Navegantes del pasado hasta temían que sus embarcaciones cayeran por el borde de la Tierra plana. Pero entonces la introducción de la brújula y de otros inventos hicieron posible efectuar viajes oceánicos más largos. Estos “viajes de descubrimiento —explica otra enciclopedia— mostraron que el mundo era redondo, no plano como había creído la mayoría de la gente”.

    14 No obstante, mucho antes de realizarse aquellos viajes, hace unos dos mil setecientos años, la Biblia dijo: “Hay Uno que mora por encima del círculo de la tierra”. (Isaías 40:22.) La palabra hebrea traducida aquí por “círculo” también puede significar “esfera”, como lo muestran varias obras de consulta. Por lo tanto, otras traducciones de la Biblia dicen “el globo de la tierra” (Franquesa-Solé) y “el orbe terrestre” (Biblia de Jerusalén).

    15 De modo que la Biblia no recibió la influencia de las ideas poco científicas que existían entonces con relación a lo que sostiene la Tierra y la forma de esta. La razón es simple: el Autor de la Biblia es el Creador del universo. Él hizo la Tierra, de modo que debe saber qué la sostiene y qué forma tiene. Por eso, cuando inspiró la Biblia se aseguró de que no se incorporaran en ella puntos de vista anticientíficos, sin importar cuánto creyeran en ellos otros en aquel tiempo.

    16 La composición de los organismos vivos. Génesis 2:7 explica que “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo”. The World Book Encyclopedia dice: “Todos los elementos químicos de que están hechos los organismos vivos se hallan también en la materia inanimada”. En otras palabras, todos los elementos químicos básicos de que se componen los organismos vivos, entre ellos el hombre, se hallan también en la tierra misma. Esto armoniza con el relato bíblico que identifica la materia que Dios empleó al crear a los humanos y a toda otra forma de vida.

    17 “Según sus géneros.” La Biblia dice que Dios creó a la primera pareja humana y que de ellos procedieron todos los demás humanos. (Génesis 1:26-28; 3:20.) Dice que lo mismo ocurrió con otros organismos vivos, tales como los peces, las aves y los mamíferos, los cuales se reprodujeron “según sus géneros”. (Génesis 1:11, 12, 21, 24, 25.) Eso es precisamente lo que los científicos han descubierto en la naturaleza: que toda forma de vida proviene de padres del mismo género o especie. No hay excepciones. El físico Raymo hace la siguiente observación al respecto: “La vida genera vida; sucede constantemente en toda célula. Pero ¿cómo produjo vida la materia inanimada? En biología, esta es una de las principales preguntas sin respuesta, y hasta ahora los biólogos solo pueden ofrecer conjeturas descabelladas. De algún modo la materia inanimada se las arregló para organizarse y cobrar vida. [...] Después de todo, puede que el autor de Génesis haya tenido razón”.

    Exactitud histórica

    18 Entre los libros existentes, la Biblia contiene la historia antigua más exacta. El libro A Lawyer Examines the Bible (Un abogado examina la Biblia) destaca su exactitud histórica de esta manera: “Mientras que en los romances, las leyendas y el testimonio falso se ejerce cuidado para situar en algún lugar distante y en algún tiempo indefinido lo que se relata, violando así las primeras reglas que aprendemos los abogados para una buena defensa, que ‘la declaración debe indicar el tiempo y el lugar’, las narraciones de la Biblia nos dan la fecha y el lugar de todo lo relatado con la máxima precisión”.

    19 The New Bible Dictionary (El nuevo diccionario bíblico) comenta: “[El escritor de Hechos] sitúa su narración en el marco de la historia contemporánea; sus páginas están repletas de referencias a magistrados públicos, a gobernadores provinciales, a reyes dependientes, y así por el estilo, y esas referencias vez tras vez resultan ser exactas en cuanto al tiempo y al lugar en cuestión”.

    20 En The Union Bible Companion, S. Austin Allibone dice: “Sir Isaac Newton [...] también fue eminente como crítico de escritos antiguos, y examinó con gran cuidado las Santas Escrituras. ¿Cuál es su veredicto sobre este punto? ‘Hallo —dice él— más señales seguras de autenticidad en el Nuevo Testamento que en cualquier historia profana [seglar].’ El Dr. Johnson dice que tenemos más prueba de la muerte de Jesucristo en el Calvario, como dicen los Evangelios, que de la muerte de Julio César en el Capitolio. Es verdad que tenemos mucha más”.

    21 Esta fuente añade: “Pregúntele a cualquiera que cuestiona la veracidad histórica del Evangelio qué razón tiene para creer que César murió en el Capitolio, o que el emperador Carlomagno fue coronado emperador de Occidente por el papa León III en [el año] 800. [...] ¿Cómo sabe usted que el hombre llamado Carlos I [de Inglaterra] vivió, y fue decapitado, y que Oliver Cromwell gobernó en su lugar? [...] A sir Isaac Newton se le atribuye el descubrimiento de la ley de la gravitación. [...] Creemos todas las aserciones ya mencionadas respecto a estos hombres; y eso porque tenemos prueba histórica de su veracidad. [...] Si algunos se niegan a creer aunque presentemos prueba como esta, los damos por estúpidamente obstinados o irremediablemente ignorantes”.

    22 Entonces concluye diciendo: “¿Qué diremos, pues, de los que, a pesar de la abundante prueba que ahora se ha presentado de la autenticidad de las Santas Escrituras, afirman que no han quedado convencidos? [...] De seguro tenemos razón para concluir que donde algo está mal es en el corazón más bien que en la cabeza; que no desean creer lo que humilla su orgullo, y los obligaría a llevar vidas diferentes”.

    Armonía interna y candor


    23 Imagínese que se hubiera empezado a escribir un libro durante el tiempo del Imperio romano, que se hubiera continuado durante la Edad Media y completado en este siglo XX, y que muchos diferentes escritores hubieran colaborado en su redacción. ¿Qué esperaría usted si los escritores hubieran procedido de ocupaciones tan diversas como: soldados, reyes, sacerdotes, pescadores, ganaderos y médicos? ¿Esperaría que el libro fuera armonioso y coherente? ‘¡Difícilmente!’, quizás diga usted. Pues bien, la Biblia se escribió en circunstancias como esas. No obstante, armoniza en su totalidad, no solo en los conceptos generales, sino también en los detalles minuciosos.

    24 La Biblia es una colección de 66 libros escritos por unos 40 diferentes escritores durante un período de más de 1.600 años, desde 1513 a.E.C. hasta 98 E.C. Los escritores eran de diferentes clases sociales y ocupaciones, y muchos de ellos nunca tuvieron contacto con otros escritores. Sin embargo, el resultado fue un libro que sigue un tema central y coherente, como si lo hubiera producido una sola mente. Y, contrario a la creencia de algunos, la Biblia no es el producto de la civilización occidental; más bien, fue escrita por orientales.

    25 Mientras que la mayoría de los escritores antiguos informaba solo sus éxitos y virtudes, los escritores de la Biblia admitieron francamente sus propios errores, así como las faltas de sus reyes y líderes. Números 20:1-13 y Deuteronomio 32:50-52 cuentan las faltas cometidas por Moisés, y fue él mismo quien escribió esos libros. Jonás 1:1-3 y 4:1 mencionan las flaquezas de Jonás, el propio autor de esos relatos. Mateo 17:18-20; 18:1-6; 20:20-28 y 26:56 hablan de las malas cualidades que manifestaron los discípulos de Jesús. Así, la honradez y el candor de los escritores de la Biblia corroboran su aseveración de que Dios los inspiró.

    Su rasgo más característico

    26 La Biblia misma revela por qué es tan exacta en asuntos científicos, históricos y de otra naturaleza, y por qué es tan armoniosa y honrada. Muestra que el Ser Supremo, el Dios todopoderoso, el Creador del universo es el Autor de la Biblia. Él sencillamente utilizó a humanos como secretarios para que escribieran la Biblia, impulsándolos con su poderosa fuerza activa a poner por escrito lo que les inspiraba.

    27 En la Biblia, el apóstol Pablo dijo: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. Dijo además: “Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios”. (2 Timoteo 3:16, 17; 1 Tesalonicenses 2:13.)

    28 De modo que la Biblia proviene de la mente de un solo Autor: Dios. Gracias a su extraordinario poder, a Dios no le fue difícil preservar íntegramente hasta nuestro día lo que se había escrito. Sobre esto una autoridad prominente en manuscritos bíblicos, sir Frederic Kenyon, dijo en 1940: “Se ha removido ahora la última base para cualquier duda del hecho de que las Escrituras nos han llegado sustancialmente como fueron escritas”.

    29 Los humanos pueden enviar señales de radio y televisión a la Tierra desde miles de kilómetros de distancia, incluso desde la Luna. Sondas espaciales han enviado a la Tierra datos físicos y fotografías de planetas a centenares de millones de kilómetros de distancia. No hay duda de que el Creador del hombre, quien también hizo las ondas de radio, puede hacer lo mismo o más. En realidad, fue sencillo para él utilizar su poder ilimitado para transmitir palabras e imágenes a la mente de los que escogió para que pusieran por escrito la Biblia.

    30 Por otra parte, hay muchas cosas con relación a la Tierra y a la vida en ella que dan prueba del interés de Dios en la humanidad. Por eso, se comprende que él deseara ayudar a los humanos a saber quién es él y qué propósito tiene para ellos expresando con claridad estas cosas en un libro, un documento permanente.

    31 Piense, también, en lo superior que sería un libro cuyo autor fuera Dios, comparado con información transmitida verbalmente por humanos. La transmisión verbal no sería confiable, ya que la gente parafrasearía el mensaje y, pasado algún tiempo, se tergiversaría su significado. Comunicarían la información verbalmente según su propio punto de vista. Pero hay menos probabilidades de que un documento escrito permanente e inspirado por Dios contenga errores. Además, un libro se puede reproducir y traducir para que se beneficien de él personas de diferentes idiomas. Por lo tanto, ¿no es razonable que nuestro Creador haya empleado tal medio para proveernos información? Sí, es más que razonable, puesto que el Creador dice que eso fue lo que hizo.

    Profecías cumplidas


    32 Asimismo, la Biblia lleva, de manera especialmente notable, la marca de la inspiración divina: es un libro de profecías que sin falta se han cumplido y continúan cumpliéndose.
    33 Por ejemplo, en la Biblia se predijeron con todo detalle la destrucción de la antigua Tiro, la caída de Babilonia, la reconstrucción de Jerusalén y el ascenso y la caída de los reyes de Medo-Persia y Grecia. Estas profecías fueron tan exactas que algunos críticos trataron, en vano, de demostrar que fueron escritas después de ocurrir aquellos sucesos. (Isaías 13:17-19; 44:27–45:1; Ezequiel 26:3-6; Daniel 8:1-7, 20-22.)

    34 Las profecías dadas por Jesús referentes a la destrucción de Jerusalén en 70 E.C. se cumplieron con exactitud. (Lucas 19:41-44; 21:20, 21.) Y las profecías que Jesús y el apóstol Pablo dieron sobre “los últimos días” se están cumpliendo actualmente en detalle. (2 Timoteo 3:1-5, 13; Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21.)

    35 Ninguna mente humana, sin importar lo inteligente que fuera, podía haber predicho con tanta exactitud sucesos futuros. Solo la mente del todopoderoso y omnisapiente Creador del universo puede haberlo hecho, como leemos en 2 Pedro 1:20, 21: “Ninguna profecía de la Escritura proviene de interpretación privada alguna. Porque la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo”.

    Da la respuesta

    36 Por consiguiente, la Biblia prueba de muchas maneras que es la Palabra inspirada del Ser Supremo. Como tal, nos dice por qué están los humanos en la Tierra, por qué se sufre tanto, qué nos espera y cómo cambiarán las condiciones para bien. Nos revela que hay un Dios supremo que creó a los humanos y esta Tierra con un propósito, y que su propósito se cumplirá. (Isaías 14:24.) La Biblia nos muestra además cuál es la religión verdadera y cómo podemos hallarla. De modo que es la única fuente de sabiduría superior que nos puede contestar todas las preguntas importantes de la vida. (Salmo 146:3; Proverbios 3:5; Isaías 2:2-4.)

    37 Aunque hay abundantes pruebas de la autenticidad y veracidad de la Biblia, ¿siguen sus enseñanzas todos los que dicen que la aceptan? Tome como ejemplo a las naciones que afirman practicar el cristianismo, conocidas como la cristiandad. Por siglos han tenido acceso a la Biblia, pero ¿reflejan su pensamiento y sus acciones la sabiduría superior de Dios?


    (Mateo 7:21-23) ”No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas?’. 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.


    Saludos
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

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    Pues el que avisa no es traidor ....HEGEL

    La lectura de este tochopost puede crear espasmos y problemas cardiacos.

    sacado del artículo "resumido" de Hegel en la enciclopedia Britannica de 1911 (un libro "de verdad" y no una fabula que dicta normas morales con un poder divino de salvacion para el que los sigue ciegamente)

    Fenomenología del Espíritu/Mente

    Hegelianismo es una de las más difíciles filosofías. Cada uno ha oído la leyenda que se dice de Hegel, " Un hombre me ha entendido, y aún él no lo tiene". Él bruscamente nos lanza en un mundo donde los viejos hábitos del pensamiento nos fallan. En tres sitios, de verdad, él ha intentado exponer la transición a su propio sistema a otros niveles de pensamiento; pero en ninguno con mucho éxito. En las conferencias introductorias sobre la filosofía de la religión él da una exposición razonada de la diferencia entre los modos de conocimiento en la religión y la filosofía (entre Vorstellung y Begriff). Al principio de la Enciclopedia él habla de los defectos del dogmatismo, empirismo, la filosofía de Kant y Jacobi. En el primer caso él trata la diferencia en el aspecto formal o psicológico; presenta su doctrina menos en su carácter esencial en especial relación con los sistemas prominentes de su tiempo. La Fenomenología de Espíritu/Mente ("Geist"), considerado como una introducción, sufre de un defecto diferente. Esto no es una introducción - la filosofía que debía introducir entonces no fue totalmente elaborado. Incluso lo último de Hegel no había externalizado su sistema para tratarlo como algo que pueda ser conducido por pasos graduales. Su filosofía no era un aspecto de su vida intelectual, ha sido contemplado desde otros; esto era fruto de su madura reflexión, y se había convertido en la forma y principio de su pensamiento. Más que la mayoría de los pensadores reservados él había sido abierto a las influencias de su tiempo y a las lecciones de la historia.



    La Fenomenología es la imagen de la filosofía Hegeliana en fabricación - la etapa anterior de que el andamio haya sido quitado del edificio. Por esta razón el libro es inmediatamente lo más brillante y lo más difícil de los trabajos de Hegel – La Fenomenología- ,es lo más brillante porque es de algún modo una autobiografía de la mente de Hegel - de una evolución lógica, la verdadera historia de un crecimiento intelectual; y la más difícil porque, en vez de tratar la elevación de la inteligencia (su primer aspecto en contraste con su presencia final en el mundo en todas las cosas) como un proceso puramente subjetivo, este expone esta elevación como un trabajo afuera de las épocas históricas, características nacionales, formas de cultura y fe, y sistemas filosóficos. El tema es idéntico con la introducción de la Enciclopedia; pero se trata en un estilo muy diferente. A partir de todos los períodos del mundo - de piedad medieval y orgullo stoical, Kant y Sophocles, ciencia y arte, religión y filosofía - con desdén de la mera cronología, Hegel recolecta en los viñedos del alcohol humano las uvas de las cuales él machaca el vino del pensamiento. La mente que viene con mil fases del error y de la decepción a un sentido y a una realización de su posición verdadera en el universo - tal es el drama que es consciente de la propia historia de Hegel, pero se representa objetivo como el proceso de la historia espiritual que el filósofo reproduce. La Fenomenología esta parado en la Enciclopedia como los diálogos de Platón están parados a los tratados aristotélicos. Contiene casi toda su filosofía - pero irregular y sin la proporción debida. El elemento personal da una prominencia indebida a los fenómenos recientes de la atmósfera filosófica. Es la cuenta dada por un inventor de su propio descubrimiento, no la explicación de un forastero. Por lo tanto asume hasta cierto punto la primera posición y que propone en última instancia alcanzar, y no da una prueba de esa posición, sino una cuenta de la experiencia (Erfahrung) por la cual el sentido es forzado a partir de una posición a otra hasta que encuentra resto en los Absolutos Wissen.



    La Fenomenología no es ni mera psicología, ni lógica, filosofía no moral, ni historia, pero es todos éstos y mucho más. Necesita no la destilación, sino extensión e ilustración del pensamiento y de la literatura contemporánea y antecedente. Trata de las actitudes del sentido hacia realidad bajo seis jefes del sentido, de la cohibición, de la razón (Vernunft), del espíritu/mente (Geist), de la religión y del conocimiento absoluto. La actitud del sentido hacia la existencia es confianza en la evidencia de los sentidos; pero una pequeña reflexión es suficiente para demostrar que la realidad atribuida al mundo externo es tanto debido a los conceptos intelectuales en cuanto a los sentidos, y que estos conceptos eluden, cuando intentamos fijarlos. Si el sentido no puede detectar un objeto permanente fuera de él, así que cohibición tampoco puede encontrar un tema permanente en sí mismo. Puede, como el Stoic, afirmar la libertad por el asimiento de adentro a distancia de los enredos de de la vida real, o como el escéptico considera el mundo como una ilusión, o finalmente, como el “sentido infeliz” (Unglückliches Bewusstsein), puede ser alcanzar recurrente de una perfección que esto ha colocado susodicho ello en el cielo. Pero en este aislamiento del mundo, la cohibición ha cerrado sus puertas contra la corriente de la vida. La opinión de esto es razón. La razón convenció que el mundo y el alma son parecidos racionales observan los fenómenos externos mundiales, mentales, y sobre todo el organismo nervioso, la tierra como la reunión del cuerpo y de la mente. Pero la razón encuentra mucho en el mundo no que reconoce ningún pariente con ella, y entonces la vuelta a la actividad práctica busca en el mundo la realización de sus propios objetivos. Cualquiera en un modo ordinario persigue su propio placer, y encuentra ella que la necesidad neutraliza sus ansias; o procura encontrar el mundo la armonía con el corazón, y aún ella está indispuesta a ver aspiraciones finas cristalizadas según el acto de la realización. Finalmente, incapaz de hacerlo sobre el mundo para finales egoístas o humanitarios, dobla sus brazos en la virtud farisaica, con la esperanza que algún poder oculto dará la victoria a la honradez. Pero el mundo continúa en su vida, desatenta de las demandas de virtud. El principio de la naturaleza debe vivir y dejar vivo. La razón abandona sus esfuerzos para moldear el mundo, y contenta de dejar a los objetivos de los individuos resuelvan sus resultados por separado, sólo interviniéndose para los casos preceptos donde esta el conflicto de acciones individual, y probar estos preceptos según las reglas de lógica formal.



    Hasta ahora hemos visto el conocimiento por un lado y el verdadero mundo por el otro. La etapa de Geist revela el sentido no más crítico y antagónico que como el espíritu dejado en un órgano de una comunidad, como no más aislado de su entorno, pero la unión del conocimiento solo y verdadero con el sentimiento vital que anima la comunidad. Esto es la etapa más baja de vida -conocimiento concreta, y no el conocimiento; el espíritu inspira, pero no reflexiona. Esto es la edad de la moralidad inconsciente, cuando la vida del individuo es perdida en la sociedad de cual él es un miembro orgánico. Pero la cultura creciente presenta nuevos ideales, y la mente, absorbiendo el espíritu ético de su ambiente, gradualmente se emancipa de convenciones y supersticiones. Esta aclaración ("Aufklärung") prepara el camino para la regla de conciencia, para la mirada moral del mundo como el sujeto de una ley moral. Del mundo moral el siguiente paso es la religión; la ley moral da paso a Dios; pero la idea de Deidad, también, como primero aparece, es imperfecta, y tiene que pasar por las formas de adoración de naturaleza y de arte antes de que esto alcance una expresión llena en el cristianismo. La religión en esta forma es el paso más cercano a la etapa de conocimiento absoluto; y este conocimiento absoluto - ' el espíritu de conocerse como el espíritu- "no es algo que abandona estas otras formas detrás, pero la comprensión llena de ellos como los componentes orgánicos de su Imperio; ellos son la memoria y el sepulcro de su historia, y al mismo tiempo la actualidad, la verdad y la certeza de su trono. " Aquí, según Hegel, es el campo de filosofía.





    Ciencia de la lógica

    El prefacio a la Fenomenología señaló la separación de Schelling - el adiós al romántico. Esto declaró que una filosofía genuina no tiene ningún pariente con las meras aspiraciones de mentes artísticas, pero debe ganar su pan por el sudor de su frente. Esto pone su cara contra el idealismo que tronado contra el mundo para sus carencias, o buscado algo más fino que la realidad. La filosofía debe ser la ciencia del mundo real - esto es el espíritu de comprenderse en sus propias externalizaciones y manifestaciones.

    La filosofía de Hegel es idealismo, pero es un idealismo en el cual cada unificación idealista tiene su otra cara en la multiplicidad de existencia. Es realismo así como idealismo, y nunca para su asimiento en hechos. Comparado con Fichte y Schelling, Hegel tiene un carácter sobrio, duro, realista. Más adelante, con la llamada de Schelling a Berlín en 1841, llegó a estar de moda hablar de Hegelianismo como filosofía negativa que requería para ser complementado por una filosofía "positiva" que daría la realidad y no meras ideas. El grito era el mismo como él de Krug, preguntando a los filósofos que expusieron el absoluto por interpretar su pluma. Esto era el grito de la escuela Evangélica por un personal Cristo y no de los Logos dialécticos. Las reclamaciones del individuo, el hecho verdadero, material e histórico, fue dicho, había sido sacrificado por Hegel al universal, el ideal, el espiritual y el lógico.



    Había una verdad en estas críticas. Esto era el objetivo mismo de Hegelianismo dar fluido a las fases fijas de la realidad - para mostrar la existencia por no ser una roca inmueble que limita los esfuerzos del pensamiento, pero haber pensado implícito en ello, esperando la liberación de la petrificación. La naturaleza era más, como con Fichte, un trampolín para evocar los poderes latentes del espíritu. Ni era, como en el sistema anterior de Schelling, ser una progenie colateral de mente de la misma matriz de la indiferencia y de la identidad. La naturaleza y la mente en el sistema Hegeliano - el externo y el mundo espiritual - tienen el mismo origen, pero no son ramas iguales. El mundo natural procede "de la idea", el espiritual de la idea y la naturaleza. Es imposible, comenzando con el mundo natural, explicar la mente por cualquier proceso de destilación o desarrollo a no ser que el conocimiento o su potencialidad hayan estado allí desde el principio. La realidad, independiente del conocimiento individual, luego debe ser; la realidad, independiente de toda la mente, es una imposibilidad. En la base de toda realidad, material o mental, hay pensamiento. Pero el pensamiento así considerado como la base de toda la existencia es el conocimiento con su distinción de ego y no-ego. Esto es más bien la materia de cual esta hecha la mente y la naturaleza, ni ampliado como en el mundo natural, ni egocéntrico como en mente. Pensamiento en su forma primaria es, como era, a fondo transparente y absolutamente fluido, libre y mutuamente ínter penetrable en cada parte - el espíritu en su vida seráfica científica, antes de que la creación hubiera producido un mundo natural, y hubiera pensado se había elevado a la existencia independiente en el organismo social. El pensamiento en primario, la forma, cuando esta en todas sus partes completadas, es lo que Hegel llama "la idea". Pero la idea, aunque fundamentalmente, está en otro sentido final, en el proceso del mundo. Sólo aparece en el conocimiento como el desarrollo supremo de la mente. Sólo con la filosofía se hace el pensamiento totalmente consciente de sí en su origen y desarrollo. En consecuencia la historia de la filosofía es la presuposición de la lógica, o las tres ramas de la filosofía forman un círculo.



    La exposición o la constitución de la “idea” es el trabajo de la lógica. Mientras que el sistema total cae en tres porciones, así que cada parte del sistema sigue la ley triádica. Cada verdad, cada realidad, tiene tres aspectos o etapas; es la unificación de dos elementos contradictorios, de dos aspectos parciales de la verdad que no sean simplemente contrarios, como blanco y negro, pero contradictorio, como iguales y diferente. El primer paso es una afirmación y una unificación preliminar, el segundo una negación y diferenciación, el tercero una síntesis final. Por ejemplo, la semilla de la planta es una unidad inicial de la vida, que cuando está colocada en su suelo apropiado sufre la desintegración en sus consitutución, pero en virtud de su unidad vital mantiene estos elementos divergentes juntos, y reaparece como la planta con sus miembros en la unión orgánica. U otra vez, el proceso de la inducción científica es una cadena triple; la hipótesis original (la primera unificación del hecho) se parece derretir cuando está enfrentada con hechos opuestos, pero ningún progreso científico es posible a menos que el estímulo de la unificación original sea bastante fuerte para abrochar los hechos discordes y establecer una reunificación. La tesis, la antítesis y la síntesis, un fórmula de Fichtean, es generalizada por Hegel en la ley perpetua del pensamiento (para una discusión de estos tres pasos de Hegel, ver los párrafos 79-82 de su enciclopedia).



    En lo que podemos llamar su aspecto psicológico, estas tres etapas se conocen como la etapa abstracta, o la de entender (Verstand), la etapa dialéctica, o la de la razón negativa, y la etapa especulativa, o la de la razón positiva (Vernunft). El primer de estas actitudes tomadas solamente es dogmatismo; el segundo, cuando está aislado semejantemente, es escepticismo; el tercero, cuando es inexplicado por sus elementos, es misticismo. Así el Hegelianismo reduce el dogmatismo, el escepticismo y el misticismo a los factores en filosofía. El pensador abstracto o dogmático cree su objeto por ser uno, simple e inmóvil, e inteligible aparte de su rodear. Él habla, p ej., como si la especie y géneros fueron fijados e inmutable; y fijando su ojo en las formas ideales en su pureza y mismo, él desprecia el mundo fenomenal, de dónde esta identidad y persistencia están ausentes. La dialéctica de la razón negativa groseramente disipa estas teorías. Apelando a la realidad esto muestra que la historia contradice a la identidad y la permanencia de formas; en vez de la unidad esto expone la multiplicidad, en vez de la diferencia de identidad, en vez de un todo, sólo se separa. La dialéctica es, por lo tanto, una energía que disloca; esto sacude las estructuras sólidas de pensamiento de material, y exhibe la inestabilidad latente en tales conceptos del mundo. Esto es el espíritu de progreso y cambio, el enemigo de la convención y conservadurismo; es el malestar absoluto y universal. En el reino del pensamiento abstracto estas transiciones ocurren ligeramente. En los mundos de la naturaleza y de la mente son más palpables y violentas. Este Hegel parece en el lado de la revolución. Pero la razón no es negativa solamente; mientras que desintegra la unidad total o inconsciente, acumula una nueva unidad con una organización más alta. Pero esta tercera etapa es el lugar del esfuerzo, requiriendo ni la entrega de la unidad original ni no hacer caso de la diversidad sugerida luego. El estímulo de la contradicción es sin duda el fuerte; pero la manera más fácil de escaparlo es cerrar nuestros ojos a un lado de la antítesis. Qué se requiere, por lo tanto, es reajustar nuestra tesis original a fin de incluir y dar la expresión de ambos elementos en el proceso.



    El universo, entonces, es un proceso o un desarrollo, al ojo de la filosofía. Es el proceso del absoluto - en la lengua religiosa, la manifestación del dios. En el fondo de todo el absoluto está eternamente presente; el movimiento rítmico del pensamiento es el auto-revelación del absoluto. Dios se revela en la idea lógica, en la naturaleza y en mente; pero la mente no está consciente de su rotundidad en cada etapa de desarrollo. La filosofía solo ve a Dios revelarse en el organismo ideal de pensamiento como una deidad posible antes del mundo y a cualquier relación entre Dios y la actualidad; en el mundo natural, como una serie de fuerzas materializadas y formas de vida; y en el mundo espiritual como el alma humana, la orden legal y moral de la sociedad, y las creaciones del arte, la religión y la filosofía.



    Esta introducción del absoluto llegó a ser tropezar-bloquea a Feuerbach y a otros miembros de lo “izquierdo”. Rechazaron como interpolación ilegítima el tema eterno del desarrollo, y, en vez de un dios de continuación como el tema de todos los predicados por los cuales en la lógica el absoluto es definido, asumido sólo una serie de ideas, productos de actividad filosófica. Negaron el valor teológico de las formas lógicas - el desarrollo de estas formas que estaban en su opinión debido al pensador humano, no a un absoluto auto-revelación. Así ellos hicieron el hombre el creador del absoluto.



    Pero con esta modificación en el sistema otros siguieron necesariamente; una mera serie lógica no podía crear la naturaleza. Y así el universo material se hizo el verdadero punto de partida. El pensamiento se convirtió en solamente el resultado de las condiciones orgánicas - subjetivas y humanas; y el sistema de Hegel era no más una idealización de la religión, pero una teoría naturalista con una lógica prominente y peculiar.



    La lógica de Hegel es el único rival a la lógica de Aristóteles. Por qué Aristóteles hizo por la teoría de razonamiento demostrativo, Hegel intentó hacer por todo conocimiento humano. Su lógica es una enumeración de las formas o categorías por las cuales nuestra experiencia existe. Realizó la doctrina de Kant de las categorías como principios sintéticos a priori, pero quitó la limitación por la cual Kant negó cualquier valor constitutivo excepto en alianza con experiencia. Según Hegel los términos en los cuales los objetos expuestos del pensamiento en sí mismo son un sistema de sus propios, con leyes y relaciones que reaparecen en una forma menos obvia en las teorías de la naturaleza y la mente. Tampoco ellos son restringidos al pequeño número que Kant obtenido por manipulando la subdivisión corriente de juicios. Pero todas las formas por las cuales el pensamiento sostiene sensaciones en la unidad (los elementos formativos o sintéticos de la lengua) tenían su lugar asignado en un sistema donde uno conduce y pasa sobre otro.



    El hecho del cual el pensamiento ordinario no hace caso, y de cual lógica ordinaria por lo tanto no proporciona ninguna cuenta, es la presencia de gradación y continuidad en el mundo. Los términos generales de la lengua simplifican el universo reduciendo su variedad de individuos a algunas formas, ninguna de las cuales existe simplemente y perfectamente. El método de la comprensión es dividir y después dar una realidad separada a lo que se ha distinguido así. Esto es la parte del plan de Hegel de remediar este carácter unilateral del pensamiento, desvelando las gradaciones de ideas. Él pone la tensión especial en el punto que las ideas abstractas cuando están sostenidas en su abstracción son casi permutables con sus contrarios - que los extremos se encuentran, y que en cada idea verdadera y concreta hay una coincidencia de contrarios.



    El principio de la lógica es una ilustración de esto. La idea lógica es tratada bajo los tres jefes ser (Sein), la esencia (Wesen) y el concepto/noción/comprensión (Begriff). El término más simple del pensamiento es ser; no podemos pensar en nada menos que cuando simplemente decimos que es. Siendo el resumen "es" - no es nada definido, y nada al menos es. Siendo y no ser así es declarado idéntico una proposición que en esta forma descalificada era a la mayoría de la gente un escollo en la puerta misma del sistema. En vez del mero "es" que no es aún nada, nosotros más bien deberíamos decir "se hace", y como "se hace" siempre implica "algo", tenemos determinar que ser - " un ser " que en la siguiente etapa de carácter decisivo se hace "el que". Y de este modo pasamos a los aspectos cuantitativos de ser.

    Los términos trataron bajo la primera cabeza, además de aquellos ya mencionados, son los principios abstractos de cantidad y número, y su uso en la medida para determinar los límites del ser. Bajo título de la esencia se discute esos pares de los términos correlativos que habitualmente son empleados en la explicación del mundo - como la ley y el fenómeno, la causa y el efecto, la razón y la consecuencia, la sustancia y el atributo. Bajo el jefe de la noción son considerados, en primer lugar, las formas subjetivas de concepto, juicio y silogismo; n segundo lugar, su realización en objetos como mecánicamente, químicamente o teleológica mente constituido; y en tercer lugar, el la idea primero de la vida, y siguiente de ciencia, como la interpenetración completa del pensamiento y de la objetividad. La tercera parte de la lógica es evidentemente qué contiene los asuntos tratados generalmente en libros lógicos, aunque aún aquí la provincia de lógica en el sentido ordinario este excedida. Las dos primeras divisiones - " la lógica objetiva " - es lo que por lo general llaman la metafísica.



    La característica del sistema es la manera gradual en la cual la idea se liga a la idea para hacer la división en capítulos sólo un arreglo de conveniencia. El juicio es completado en el silogismo; la forma silogística como la perfección del pensamiento subjetivo pasa en la objetividad, donde primero aparece incorporado en un sistema mecánico; y el objeto teleológico, en el cual los miembros son como el medio y el final, conduce hasta la idea de vida, donde el final es el medio y quiere decir el final indisolublemente hasta la muerte. En algunos casos estas transiciones pueden ser insatisfactorias y forzadas; es evidente que el desarrollo lineal del "ser" a la "idea" es conseguido por estar transformando en un orden lógico la secuencia que aproximadamente ha prevalecido en la filosofía del Eleatics; los casos - podrían ser citados donde el razonamiento parece un juego de palabras; y a menudo puede ser dudado si ciertas ideas no implican consideraciones extra-lógicas. El orden de las categorías es en su mayoría son contornos fijos; pero en el menor detalla mucho del filósofo, que tiene que llenarse en los huecos entre ideas, con poca dirección de los datos de la experiencia, y asignar a las etapas de los nombres desarrollo que de vez en cuando dan apenas con la lengua. El mérito de Hegel es haber indicado y haber exhibido en gran parte la filiación y la limitación mutua de nuestras formas de pensamiento; haberlos arreglado en la orden de su capacidad comparativa de dar una expresión satisfactoria de la verdad en la totalidad de sus relaciones; y haberse estropeado la partición que en Kant se separó la lógica formal de la trascendental analítica, así como la interrupción general entre la lógica y la metafísica. Debe al mismo tiempo ser admitido que mucho del trabajo de entrelazar los términos del pensamiento, las categorías, en un sistema tiene un carácter hipotético y provisional, y que Hegel más bien ha indicado el camino que la lógica debe seguir, una crítica de los términos del pensamiento científico y ordinario en su filiación e interdependencia, que él en cada caso a mantenido la manera derecha- Al día para una investigación más completa de este problema en parte dependerá del progreso del estudio de la lengua en la dirección delimitada por W. von Humboldt.



    Filosofía de la naturaleza

    La Filosofía de la Naturaleza (el segundo libro de la ‘Enciclopedia’) comienza con el resultado del desarrollo lógico, con la “idea” científica. Pero las relaciones del pensamiento filosófico puro, perdiendo su esencia, aparecen como las relaciones de espacio y tiempo; el desarrollo abstracto de la naturaleza del pensamiento aparece como la materia y el movimiento. En vez del pensamiento, tenemos la percepción; en vez de dialéctica, gravitación; en vez de causalidad, secuencia a tiempo. El todo se cae bajo los tres jefes de la mecánica, la física y lo "orgánico" - el contenido en cada varia algo en las tres ediciones de la Enciclopedia.

    Los primeros convites del espacio, tiempo, materia, movimiento; y en la Sistema Solar tenemos la representación de la idea en su forma material general y abstracta.



    Bajo el jefe de la física tenemos la teoría de los elementos, del sonido, calor y cohesión, y finalmente de afinidad química - la presentación de los fenómenos de cambio material e intercambio en una serie de las fuerzas especiales que generan la variedad de la vida de la naturaleza.



    Finalmente, bajo jefe de lo “orgánico”, vienen la geología, la botánica y la fisiología del animal - presentación de los resultados concretos de estos procesos en los tres reinos de la naturaleza.



    Las cargas de analogías superficiales, impulsadas tan libremente contra el “Naturphilosophie” por los críticos que se olvidan del impulso que dio a la investigación física por la identificación de las fuerzas entonces creídas ser radicalmente distintas, no afectan particularmente a Hegel. Pero en general puede ser dicho que él miraba abajo sobre el mundo natural mero. El más malo de las suposiciones de la mente y el más ocasional de sus caprichos que él consideró como una mejor autorización para el ser de Dios que cualquier objeto solo de naturaleza. Los que supusieron la astronomía inspirar el temor religioso fueron horrorizados por oír que las estrellas compararon a las manchas eruptivas sobre la cara del cielo. Incluso en el mundo animal, la etapa más alta de la naturaleza, él vio un fracaso de alcanzar un sistema independiente y racional de organización; y sus sentimientos bajo, la violencia continua y las amenazas del ambiente él describió como inseguro, deseoso e infeliz.



    El punto de vista de Hegel esencialmente estuvo opuesto a las opiniones corrientes de ciencia. A la metamorfosis él sólo permitió a un valor lógico, como la explicación de la clasificación natural; la única verdadera, en la metamorfosis existente él vio el desarrollo del individuo de su etapa embrionaria. Todavía más claramente hizo él contraviene la tendencia general de explicación científica. “Se sostiene el triunfo de la ciencia por reconocer en el proceso general de la tierra las mismas categorías que se exhiben en los procesos de cuerpos aislados. Esto es, sin embargo, un uso de categorías de un campo donde las condiciones son finitas a una esfera en la cual las circunstancias son infinitas”. En astronomía él desprecia los méritos de Newton y eleva a Kepler, acusando a Newton en particular, la distinción de las fuerzas centrífugas y centrípetas, conduciendo a una confusión entre lo que debe matemáticamente ser distinguido y que es físicamente separado. Los principios que explican la caída de una manzana no lo harán para los planetas. En cuanto a color, él sigue a Goethe, y utiliza lengua fuerte contra la teoría del Newton, para el barbarismo del concepto que la luz es un compuesto, la incorrección de sus observaciones, etc. En química, otra vez, él se opone a la manera de la cual todos los elementos químicos se tratan en el mismo nivel.





    Filosofía del Espíritu/MenteLa tercera parte del sistema es el " Philosopie des Geistes”. Las tres divisiones de la Filosofía del Espíritu/Mente ("Geist") son:



    •El Espíritu/Mente Subjetivo - da entre otras cosas con la Antropología y la Psicología.
    •El Espíritu/Mente Objetivo - explora las cuestiones filosóficas de la ley/de la jurisprudencia, de la moraleja, de la filosofía política y de la historia, entre otras.
    •El Espíritu/Mente Absoluto - considera las artes, la religión y la filosofía en sí misma como la ciencia de lo general.


    Los temas de estas divisiones, especialmente de las segundas y terceras divisiones, han sido tratados por Hegel con gran detalle. El “Espíritu objetivo” es el asunto de la Rechts-Filosofía, y de las conferencias en la filosofía de la historia; mientras que en el “Espíritu absoluto” tenemos las conferencias estéticas, en la filosofía de la religión y en la historia de la filosofía - en fin, más de la mitad de su trabajo.





    Espíritu/Mente Subjetivo

    La rama puramente psicológica del sujeto toma la mitad del espacio asignado a "Geist" en la ‘Enciclopedia’. Bajo los tres jefes de la antropología, la fenomenología y la psicología apropiada.



    La antropología trata de la mente en la unión con el cuerpo - del alma natural - y habla de las relaciones del alma con los planetas, las carreras de humanidad, las diferencias de los mayores de edad, sueños, el magnetismo de animal, la locura y la frenología. En esta región obscura es rico en sugerencias y acercamientos; la choza el ingenio de estas conjeturas atrae la curiosidad más que satisfacer la pregunta científica.



    En la Fenomenología, el conocimiento, la cohibición y la razón son tratadas. El título de la sección y la memoria del contenido, aunque con algunas variaciones importantes, la temprana mitad de su primer trabajo; solamente que aquí ha desaparecido el fondo histórico en el cual las etapas en el desarrollo del ego fueron representadas.



    La Psicología, en el sentido más estricto, trata con varias formas de intelecto teórica y práctica, como la atención, la memoria, el deseo y va a. voluntad.



    En esta cuenta el desarrollo de un independiente, activo e inteligente ser de la etapa donde el hombre como la Dríada es una parte de la vida natural alrededor de él, Hegel ha combinado lo qué se puede llamar una fisiología y patología del la mente -a mucho más amplio que las de psicologías ordinarias, y una de importancia intrínseca enorme. Es, desde luego, fácil para dejar de lado estas preguntas sin respuesta, y encontrar la artificialidad en el arreglo. Todavía sigue siendo un gran punto incluso haber procurado un cierto sistema en las anomalías oscuras que mienten bajo el conocimiento normal, y haber remontado la génesis de las facultades intelectuales de la sensibilidad animal.





    Espíritu/Mente Objetivo

    La teoría de la mente como objetivación en las instituciones de la ley, de la familia, la sociedad y del estado es hablada en la “filosofía del derecho”. Comenzando con la antítesis de un sistema legislativo y de una moralidad, Hegel, realizando el trabajo de Kant, presenta la síntesis de estos elementos en la vida ética (Sittlichkeit) de la familia, de la sociedad y del estado. Tratando la familia como una realización instintiva de la vida moral, y no como el resultado de contrato, él muestra como por el medio de más amplias asociaciones debido a intereses privados como la casa llena del espíritu moral, donde la intimidad de interdependencia es combinada con la libertad de crecimiento independiente. El estado es la consumación de hombre como finito; esto es el punto de partida necesario de dónde las subidas de espíritu a una existencia absoluta en las esferas de arte, religión y filosofía. En el estado finito mundial o temporal, la religión, como la organización finita de una iglesia, es, como otras sociedades, subordinado al estado. Pero sobre otro lado, como el espíritu absoluto, la religión, como el arte y la filosofía, no están sujetas al estado, pero pertenece a una región más alta.



    El estado político es siempre un individuo, y las relaciones de estos estados el uno con el otro y el "espíritu mundial" de cual ellos son las manifestaciones constituyentes del material de historia. Las Conferencias sobre la Filosofía de la historia, corregida por Gans y posteriormente por Karl Hegel, son de los más populares trabajos de Hegel. La historia del mundo es una escena de juicio donde un pueblo y uno solo sostienen por un rato el cetro, como el instrumento inconsciente del espíritu universal, hasta otras ascendidas de su lugar, con una medida más completa de la libertad - una superioridad más grande a las obligaciones de circunstancia natural y artificial. Tres períodos principales - Oriental, el clásico y el germánico - en cuál, respectivamente el solo se déspota, el orden dominante, y el hombre como el hombre que posee la libertad - constituyen la historia del mundo. La inexactitud detalladamente y el artificio en el arreglo de pueblos aislados son inevitables en tal esquema. Un error más grave, según algunos críticos, consiste en que Hegel, lejos de dar una ley de progreso, parece sugerir que la historia del mundo se acerque a un final, y simplemente haya reducido el pasado a un fórmula lógica. La respuesta a este precio(carga) es en parte que tal ley parece inalcanzable, y en parte que el contenido idealista del presente(regalo) cuales extractos de filosofía son siempre un avance sobre el hecho real, y tan lanza una luz en el futuro. Y por lo menos el método es mayor que el empleo de Hegel de esto.





    Espíritu/Mente Absoluto

    Tanto Aristóteles como con Hegel - más allá de la esfera ética y política se eleva el mundo del espíritu absoluto del arte fino, la religión y la filosofía. La distinción psicológica (mirar la división de Hegel del intelecto teórica dentro de su psicología) entre las tres formas es la percepción sensual (Anschauung) como el primer método del concepto (de la concepción), figurado (Vorstellung) del segundo pensamiento y libre (Begriff) en el tercio.



    Filosofía de Arte Fino

    La obra de arte, la primera encarnación de mente absoluta, muestra una conformidad sensual entre la idea y la realidad en la cual es expresado. La belleza supuesta de la naturaleza es para Hegel una belleza adventicia. La belleza de arte es una belleza nacida en el espíritu del artista y nacida otra vez en el espectador; esto no se parece a la belleza de cosas naturales, un incidente de su existencia, pero es " esencialmente una pregunta, una dirección a un pecho que responde, una llamada al corazón y el espíritu”. La perfección del arte depende del grado de intimidad en la cual la idea y la forma aparecen trabajadas el uno en el otro. De la proporción diferente entre la idea y la forma en la cual es realizado surgen tres formas diferentes de arte. Cuando la idea, en sí mismo indefinido, no se hace ninguna remota lucha y el esfuerzo para su expresión apropiada, tenemos lo simbólico, que es lo Oriental, la forma de arte, que procura compensar su expresión imperfecta por estructuras colosales y enigmáticas En la segunda forma o clásica de arte la idea de humanidad encuentra una representación sensual adecuada. Pero esta forma desaparece con el fallecimiento de la vida nacional griega, y sobre su derrumbamiento sigue al romanticismo, la tercera forma del arte; donde la armonía de la forma y el contenido otra vez se pone defectuosa, porque el objeto del arte cristiana - el espíritu infinito - es un tema demasiado alto para el arte. El corresponder a esta división es la clasificación de las artes. Primero viene la arquitectura - en el arte principal, simbólico; entonces la escultura, en el Arte Clásico por excelencia; se encuentran, sin embargo, en las tres formas. La pintura y la música son artes especialmente románticas. Finalmente, como una unión de la pintura y la música viene la poesía, donde el elemento sensual es subordinado al espíritu.



    Las conferencias sobre la Filosofía de Arte Fino se apartan en gran parte en la siguiente esfera y moran con el entusiasmo sobre la conexión cercana del arte y religión; y la discusión de la decadencia y el alzar de las religiones, de las calidades estéticas de leyenda cristiana, de la edad de la caballerosidad, etc., hace el Estético un libro de interés variado.





    Filosofía de la religión

    Las conferencias sobre la Filosofía de Religión, aunque desigual en su composición y perteneciendo a fechas diferentes, sirven para exponer la conexión vital del sistema con el cristianismo. La religión, como el arte, es inferior a la filosofía como un exponente de la armonía entre el hombre y el absoluto. En ello lo absoluto existe como en la poesía y la música desde el corazón, en la esencia del sentimiento.



    Hegel después de la exposición de la naturaleza de religión pasa hablar sobre sus fases históricas, pero en el estado inmaduro las ciencias religiosas caen en varios errores. En el fondo de la escala de la adoración de la naturaleza él coloca la religión de la brujería. Las gradaciones que siguen son repartidas con alguna incertidumbre entre las religiones del Este. Con la religión persa de la luz y el egipcio de los enigmas pasamos a aquella fe donde la Deidad toma la forma de una individualidad espiritual, p. ej., la religión hebrea (de sublimidad), el griego (de belleza) y el romano (de adaptación).



    El último viene la religión absoluta, en la cual el misterio de la reconciliación entre Dios y hombre es una doctrina abierta. Esto es el cristianismo, en la cual Dios es una Trinidad, porque Él es un espíritu. La revelación de esta verdad es el tema de las Escrituras Cristianas. Para el Hijo de Dios, en el aspecto inmediato, es el mundo finito de naturaleza y hombre, que lejos de estar en uno con su Padre es al principio en una actitud de alejamiento. La historia de Cristo es la reconciliación visible entre el hombre y lo eterno. Con la muerte de Cristo esta unión, dejando de ser un mero hecho, se hace una idea vital - el Espíritu de Dios que mora en la comunidad cristiana.




    Filosofía

    Las conferencias en la historia de la filosofía se ocupan desproporcionadamente de las variadas épocas, y en alguna fecha a partir del principio de la carrera de Hegel. En el intentar sujetar la historia a la orden de la lógica se entienden mal las historias de las ideas. Pero crearon la historia de la filosofía como un estudio científico. Demostraron que una teoría filosófica no es un accidente o un capricho, pero un exponente de su edad se determinó sus antecedentes y ambientes, y dando sus resultados al futuro.
    Denantes mortos que escravos


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    ¿¿SE ACABO???....NOOOOOOO!!!...ahora viene la segunda parte

    LA RELACIÓN DE LA FILOSOFÍA CON LA RELIGIÓN



    Lo mismo que la primera región era afín a la filosofía por el lado formal del pensar independiente, así lo es esta segunda región, la religión, por su contenido. En tanto que la religión es lo contrario precisamente de la cultura en general; no tiene de común con la cultura ni la forma del pensar ni el contenido; porque su contenido no es terreno, sino que la religión tiene lo infinito ante sí.

    La segunda esfera de las formas (producciones) del espíritu, que tienen más inmediata afinidad con la filosofía, es la región de la representación religiosa en general; a ella pertenece, principalmente, la religión como tal, porque la mitología y los misterios pertenecen también en parte a la poesía. Como la primera esfera posee de común con la filosofía lo formal, el Yo y la forma de la universalidad, así es aquí lo opuesto lo común, es decir, lo sustancial, el contenido.

    En las religiones han depositados los pueblos, cómo han pensado la esencia del mundo, lo absoluto, lo existente en sí y por sí, lo que ellos tenían por la causa, la esencia, lo sustancial de la Naturaleza y del espíritu, y, además, su opinión acerca de cómo se relaciona el espíritu humano o la naturaleza humana con estos objetos, con la divinidad y con la verdad.

    Por consiguiente, hemos de hacer notar en la religión dos determinaciones: primero, cómo Dios es consciente para el hombre; esto es la conciencia representadora, la forma objetiva o la determinación a través de la cual el hombre se representa la esencia de la Divinidad, en contraste consigo mismo; se la representa como algo distinto de él mismo, como algo extraño, como el más allá. En segundo lugar, la adoración y el culto; esto es la cancelación de este contraste a través de la cual el hombre se eleva a Dios y llega a la conciencia de la unidad con esa esencia. Este es el sentido del culto en todas las religiones. En los griegos se eleva el culto solamente al goce de esta unidad, porque era la esencia en sí, pero nada más allá.

    Por consiguiente, lo absoluto es aquí objeto. En cuanto objeto, es un más allá, amistoso u hostil. El espíritu es impulsado a superar esta contradicción, y la asume en la religión por la oración y por el culto. En la oración y en el culto el hombre obtiene la certeza de anular esta contradicción, la confianza absoluta de la unión con lo divino, la unidad de sí con su esencia —según la representación cristiana—, la gracia de Dios, la reconciliación con El; Dios es clemente para él, se une con él, lo prohija, lo protege.

    Por consiguiente, la religión y la filosofía tienen como objetos comunes lo que es en sí y por sí verdadero a Dios, en tanto que es en sí y por sí, y al hombre en su relación con El. En las religiones han producido los hombres lo que su conciencia tiene por más elevado; las religiones son la obra más elevada de la razón; y es absurdo creer que son invenciones de los sacerdotes para engañar al pueblo, como si el hombre se pudiera dejar engañar sobre cuestiones relativas a lo último y a lo más elevado.

    La filosofía tiene ahora el mismo objeto, la razón universal existente en sí y por sí, la sustancia absoluta; en ella el espíritu se apropiará igualmente este objeto. Pero así como la religión lleva a cabo esta reconciliación en la oración y en el culto, es decir, por el camino del sentimiento, así también lo conseguirá la filosofía por medio de pensamientos, por medio del conocimiento intelectual. La devoción es el sentimiento de la unidad de lo divino y de lo humano, pero del sentimiento-intelectual (denkendes); en la expresión «devoción» está ya contenido el pensamiento; ella es un empuje hacia el pensamiento, una tendencia a pensar en ello, una mayor aproximación pensante. Pero la forma de la filosofía es pensar puro, es saber, conocer; y es aquí donde comienza la diferencia con la religión. Por consiguiente, se ha convenido que las dos esferas se reúnan en contenido y finalidad; se distinguen solamente por la forma. Pero la afinidad es aún más directa. La filosofía se comporta a la manera de la conciencia pensante con su objeto, con lo absoluto; la religión no se comporta de esta manera. Pero la diferencia de estas dos esferas no puede ser concebida tan abstractamente que no fuera pensada también en la religión. La religión tiene también pensamientos universales como contenido, y sin duda no sólo, implícita, interiormente tienen que ser puestos de relieve como en los mitos, en las representaciones de la fantasía, o también en sus historias objetivas, sino también explicita, en la forma del pensamiento.

    Las religiones persa e hindú, por ejemplo, poseen determinados pens*mientos, se han expresado en ellas, en parte, pensamientos muy profundos, sublimes y especulativos, pensamientos que de ninguna manera era necesario que fueran puestos de manifiesto. Por tanto, nos encontramos aquí con pensamientos como tales. Sin duda nos encontramos, además, dentro de la religión con filosofías explícitas, como, por ejemplo, la filosofía de los Padres de la Iglesia y de los escolásticos; la filosofía escolástica era esencialmente teología. Por consiguiente, encontramos aquí una unión o mezcla de religión y filosofía, que muy bien nos puede hacer caer en la confusión.

    La filosofía tiene el mismo objeto que la religión; pero, sin embargo, han llegado a numerosas diferencias una con otra.

    La filosofía se ocupa con lo verdadero, expresado más precisamente: con Dios; ella es un perenne servicio a Dios. Tiene con la religión un único contenido; por tanto, solamente las formas de ambas son distintas, y por cierto de manera que parecen haberse, a veces, opuesto una a otra completamente. El primer aspecto es que la filosofía y la religión solamente se han diferenciado una de otra; solamente más tarde surgió el comportamiento hostil de una contra la otra.

    Por consiguiente, en primer lugar la cuestión ahora es: ¿cómo se distingue en general la filosofía de la teología y de la religión? Y en segundo lugar: ¿hasta qué punto tenemos que prestar atención en la historia de la filosofía a lo religioso?

    En consideración a esta cuestión, hay que distinguir ahora dos aspectos, de los que se hablará inmediatamente. El primero es el lado mítico e histórico de la religión en su afinidad con la filosofía; el segundo es la filosofía explícita, y también los pensamientos especulativos singulares existentes en la religión.





    LAS DISTINTAS FORMAS DE LA FILOSOFÍA Y DE LA RELIGIÓN



    Por de pronto, nos encontramos en la religión con la forma del mito, de la representación sensible (figurativa). En ella es lo verdadero como el espíritu se lo imagina. El contenido ha alcanzado la representación sensible, pero ese contenido ha surgido del espíritu. Por consiguiente, los mitos no son invenciones arbitrarias de los sacerdotes para engañar al pueblo, sino productos del pensar que tiene por órgano a la fantasía, de manera que no es el pensar puro.

    En tanto que ahora la religión tiene el mismo objeto que la filosofía, podía parecer que nosotros debíamos tratar aquí también la primera forma de aparición de la religión, la mitología; y, en efecto, se deben considerar los mitos en tanto que tengan fílosofemas por contenido. Además, hay que notar que los mitos son producto de la fantasía fabuladora. Pero, en si y por sí, se ha de admitir que en los mitos hay contenidas verdades universales. Creuzer ha sido atacado porque había atribuido a los mitos la verdad como contenido; pero no puede haber duda alguna de ello. En los mitos es expresado lo sustancial por medio de imágenes, de representaciones sensibles, lo espiritual se revela a través del órgano de la fantasía. Mientras que ahora se buscan pensamientos en los mitos, es el propio contemplador el que les presta estos pensamientos, al tratar de extraer el contenido. Pero la filosofía no tiene solamente que buscar verdades, no es su cometido extraer el contenido de esta forma y convertirlo en pensamientos, sino que ella considera solamente los pensamientos, donde el contenido se encuentra como tal. Por consiguiente, no estudiamos los filosofemas que se encuentran contenidos en los mitos.

    La mayoría de los mitos tiene inmediatamente la apariencia de hechos particulares. Es, pues, el objeto de los mitólogos investigar si existe en ellos un contenido universal o no. En algunos casos, como las teogonias y cosmogonías de la mitología, aluden evidentemente a verdades universales. Así, por ejemplo, se ha creído poder atribuir a los doce trabajos de Hércules otro sentido al compararlo con el sol y a los doce trabajos con los doce signos del Zodíaco. Del mismo modo es narrado el mito del pecado original de Adán y Eva, como si en él estuviese contenido solamente un acontecimiento histórico, natural; pero esa caída representa también una relación espiritual, es decir, la transición del hombre del estado paradisíaco a la conciencia, al saber del Bien y del Mal. Así, puede ser esta narración la historia eterna y la naturaleza viviente del espíritu mismo. Esta contradicción, el saber del Bien, que supone el saber del Mal, es la vida espiritual.

    De la misma manera nos podían ocupar las cosmogonías como el surgir separado de las formas del todo no separado (inseparado). Pero si se ha indicado ya aquí que se trata de algo universal, entonces aún no poseen la forma del pensamiento. Nosotros admitimos en la historia de la filosofía solamente las ideas, que se manifiestan en la forma determinada del pensamiento. También es cierto que en varias historias de la filosofía se ha acogido lo religioso de las mitologías.

    Pero entonces hay también teorías en las religiones, las cuales (teorías) tienen ya el carácter de pensamientos, o en las que los pensamientos se han mezclado con lo representativo, como las teorías acerca de Dios, de la creación del mundo, de la moral, etc. Se llama a estas teorías antropomórficas; es decir, no han de ser tomadas en serio directamente, inmediatamente como ellas son, sino que han de ser aceptadas como imágenes, como símbolos. Si las religiones griegas eran demasiado antropomórficas, se podía decir de la judía y de la cristiana que eran demasiado poco; pero en ésta hay propiamente un antropomorfismo aún mucho más fuerte; por ejemplo, cuando en la Biblia se habla de la cólera de Dios. La cólera es un sentimiento humano; pero se la atribuye a Dios. Este antropologismo no es, por otra parte, un mérito en la religión, al ser transportado de esa manera lo espiritual a la representación natural di*rectamente. Pero es más difícil establecer los límites entre lo que solamente pertenece a la representación sensible y lo que corresponde a lo divino. Porque en tales antropomorfismos no sólo se trata de semejantes representaciones, las cuales se dan a conocer al mismo tiempo como pertenecientes a las relaciones sensibles, sino que también se trata de los pensamientos; y distinguir entre éstos los finitos, separar aquellos que pertenecen solamente al espíritu humano, esto es lo difícil (otras categorías o formas de pensar deben servir de base en la consideración de Dios). Finalmente, la religión contiene proposiciones las cuales tratan de algo enteramente universal; por ejemplo, la proposición Dios es Todopoderoso (Omnipotente), ya que Dios es concebido como el fundamento, como la causa. Estos son pensamientos que pertenecen inmediatamente a la historia de la filosofía; porque, como se ha dicho, el objeto y el contenido de la religión y de la filosofía es uno y el mismo; y la diferencia yace solamenente en el modo de consideración.



    REVELACIÓN Y RAZÓN



    En primer lugar por lo que se refiere a lo mítico relacionado con lo histórico, es este aspecto interesante por la afinidad, la igualdad de contenido con la filosofía, pero más aún por la diferencia en la consideración de la forma en que este contenido existe en la mitología y en la filosofía. Esta contradicción que hace aparecer este contenido en las dos esferas, no cae solamente en nosotros, los investigadores, sino que la contradicción es una contradicción histórica; ha ocurrido que la filosofía ha llegado a una contradicción con la religión, y, al contrario, que la religión ha perseguido y, a menudo, condenado a la filosofía. Por eso se ha exigido a la filosofía que justifique su comienzo mismo. Ya en Grecia, la filosofía entró en conflicto con la religión popular; muchos filósofos fueron desterrados e incluso algunos muertos porque enseñaban otra cosa distinta que la religión popular. Pero la Iglesia cristiana aún ha profundizado más este contraste.

    Según esto, la religión parece exigir que el hombre debe renunciar a la filosofía, al pensar, a la razón, porque tal quehacer es sólo sabiduría mundana, solamente quehacer humano, sólo conocimiento de la razón humana en oposición a la divina. La razón humana, se dice, produce solamente imperfectas obras humanas, frente a ellas están las obras de Dios, a esto se ha llegado en nuestra época y en los tiempos pasados. Según esta diferencia, es menospreciado el quehacer humano frente al divino; y esta degradación contiene la determinación inmediata que por la intuición es desterrado el conocimiento de la sabiduría divina a la Naturaleza.

    Por este cambio parece haberse expresado que las obras de la Naturaleza son divinas, pero que lo que el hombre en general y, principalmente, lo que la razón humana produce, se ha de considerar solamente como humano; por consiguiente, que las obras humanas frente a las de la Naturaleza se han de considerar como algo no divino.

    Pero esta representación no es verdadera. Podemos atribuir a las obras de la razón humana por lo menos igual dignidad, elevación y el mismo carácter de divinidad que a las cosas de la Naturaleza; con esta equivocación, aún atribuimos al quehacer humano racional más de lo que es lícito. Porque, si ya las cosas de la Naturaleza, la vida de los animales y otras semejantes, deben ser algo divino, tanto más aún tiene que ser considerado como divino el hacer humano. El hacer humano es todavía, en un sentido infinitamente más elevado, un hacer divino, una obra del espíritu, que lo es la Naturaleza. Al mismo tiempo, se ha de reconocer la superioridad del pensamiento, del pensar humano ante las cosas de la Naturaleza. Por lo tanto, esta contradicción, si se la toma en el sentido de una superioridad de lo natural, tiene que ser rechazada; es una falsa diferencia; porque la diferencia entre el hombre y el animal es evidente. Por consiguiente, cuando se pregunta dónde se ha de buscar lo divino, la contestación solamente puede ser que lo divino se ha de encontrar principalmente en el obrar humano.

    Otra cosa sería que en la religión y, principalmente, en la religión cristiana, existiera un contenido que es más elevado que la razón pensante, y el cual, por eso, podía ser concebido por la razón solamente como un contenido dado. Nosotros hemos dicho acerca de la relación de la razón pensante, es decir, de la filosofía, con la religión, que fuera exigido de la filosofía justificar su objeto (fin), y esto tanto más cuanto que la filosofía se ha comportado hostilmente frente a la religión. Se ha puesto un límite al espíritu humano; se ha dicho que el espíritu humano no podía conocer a Dios; la razón no puede prescindir de ello para conocer a Dios en la Naturaleza. Pero el espíritu es algo más elevado (sublime) que la Naturaleza. Cristo dijo: «¿Acaso no sois vosotros mucho más que los gorriones?» Por consiguiente, el hombre puede conocerse mejor desde Dios que desde la Naturaleza. En lo que el hombre produce de sí mismo se manifiesta mejor la divinidad que en la Naturaleza. Este era un aspecto. Resulta, además, que la razón es una revelación de Dios y, por cierto, una revelación más elevada que la Naturaleza. El otro aspecto es éste: que la religión es la revelación de Dios, por medio de la cual es entregada la verdad al hombre, a la razón humana, que la razón no es capaz de producir de sí misma esta verdad y por eso tiene que resignarse humildemente a buscarla. De este aspecto tenemos que hablar ahora para concebir la relación de la filosofía y de la religión libremente, y no dejar lo principal en la oscuridad, como si fuese algo delicado, como si se pudiese hablar en voz alta de ello.

    Hasta aquí la situación de la religión es ésta: la verdad que nos llega a través de la religión es algo dado exteriormente, algo encontrado. Ya en las religiones paganas es más o menos éste el caso; no se sabe de dónde esas verdades han venido. Pero más se destaca todavía esta determinación en la religión cristiana; su contenido es un contenido dado (revelado) que es conservado como estando sobre o más allá de la razón; o es positivo. En general, se ha indicado que la verdad en la religión es manifestada por algún profeta, por un enviado divino. Quién sea éste es, en lo que respecta al contenido de la religión, enteramente indiferente. Por cierto que todos los pueblos han guardado hacia sus maestros una veneración agradecida, así hacia Moisés, Zoroastro o Mahoma. Pero este aspecto pertenece a la exterioridad, es algo histórico. Los individuos que fueron esos maestros no pertenecen propiamente al contenido de la doctrina, al contenido absoluto, a la eterna verdad existente en sí y por sí. La persona no es contenido de la doctrina. La fe en un individuo semejante no es la fe en la religión misma. Saber quién fue el maestro es una cosa abstracta, no es ninguna enseñanza. Pero en la religión cristiana esto es diferente; la persona de Cristo es propiamente una determinación en la naturaleza de Dios. Por consiguiente, según esto, Cristo no es histórico. Tomado simplemente como persona histórica, como maestro, por ejemplo, como en los casos de Pitágoras, de Sócrates o de Solón, sería igualmente indiferente, sin interés en lo que respecta al contenido. Pero en la religión cristiana pertenece esta persona, Cristo mismo, en la determinación de ser Hijo de Dios, a la naturaleza de Dios mismo. La persona que realiza la revelación, en tanto que no concierne a la naturaleza de Dios, no es ningún contenido universal divino; y de lo que se trata es del qué, del contenido mismo (de la revelación).

    Si ahora se dice que lo revelado es algo a lo que la razón humana no hubiera podido llegar por si misma, hay que hacer notar sobre esto que la verdad, el saber de la Naturaleza de Dios, sin duda llega al hombre solamente de una manera externa (por intermedio de algo externo); que la conciencia de la verdad es, en general, el primer modo de la conciencia como un objeto sensible, como algo exteriormente presente, como algo sensiblemente representado, como Moisés veía a Dios en la zarza ardiente, y como los griegos habían representado a sus dioses en estatuas de mármol u otras formas de representación, como las que hay en los poetas. En general, se ha empezado de una manera externa semejante; y hasta aquí el contenido aparece, por lo pronto, como dado, como acercándose al espíritu desde el exterior, al cual nosotros vemos, oímos, etc. Pero lo posterior es que no permanece ni debe permanecer de esta manera externa ni en la religión, ni en la filosofía. Semejantes producciones de la fantasía o contenidos históricos no deben permanecer en esta relación externa, sino devenir algo espiritual para el espíritu, dejar de existir de una manera simplemente exterior, es decir, de una forma no espiritual. (El espíritu y la razón son la misma cosa. Sin duda nosotros nos representamos a la razón como abstracta; pero la razón activa, cognoscente, es el espíritu.) Queremos conocer a Dios en espíritu y en verdad (Juan, IV, 24). Por lo tanto, el contenido de la religión es Dios como espíritu. Si nosotros preguntamos ahora: ¿Qué es Dios? Entonces tenemos que contestar: Dios es el Espíritu universal, absoluto, esencial. En lo que respecta a la relación del espíritu humano con este espíritu, conviene que se posea el concepto de lo que es el espíritu.

    Por consiguiente, en primer lugar está la cuestión de cómo se distinguen la filosofía y la religión. Sobre esto expondré las determinaciones generales y -en tanto que sea posible- las explicaré.

    EL ESPÍRITU DIVINO Y EL ESPÍRITU HUMANO



    Ambos tienen de común que son en sí y por sí espíritu general, absoluto. Este es espíritu, pero abarca al mismo tiempo a la Naturaleza en sí; él es él mismo y el concebir en sí de la misma. El no es idéntico a ella según el sentido superficial de lo químicamente neutral, sino idéntico a ella (la Naturaleza) en sí mismo o uno consigo mismo en ella. El está en tal identidad con la Naturaleza, que ella, su negativo, lo real, es puesta solamente como ideal.

    Esto es el idealismo del espíritu.

    La universalidad del espíritu a que se refiere la religión y la filosofía, es la universalidad absoluta, no la exterior, universalidad que lo penetra todo, que está presente en todo. Nosotros tenemos que representarnos al espíritu como libre; libertad del espíritu quiere decir que el espíritu es por sí, que se percibe a sí mismo. Su naturaleza es trascender sobre lo otro y en ello encontrarse a sí mismo, reunirse consigo mismo en lo otro, poseerse y complacerse en lo otro.

    De aquí resulta ahora la relación del Espíritu con el espíritu humano. Si se representa todavía la individualidad tan áspera, tan aisladamente, entonces se debe abstraer, sin embargo, de este atomismo. El espíritu, representado en su verdad, es solamente lo que se percibe a sí mismo. La diferencia de lo particular y de lo universal se ha de expresar entonces de manera que el espíritu subjetivo, singular, es el espíritu universal divino en tanto que éste es percibido, en tanto que éste se manifiesta en cada sujeto, en cada hombre. El espíritu que percibe al espíritu absoluto es así el es*píritu objetivo.

    El hombre debe seguir una religión. ¿Cuál es el fundamento de su creencia? ¡El testimonio del espíritu del contenido de la religión! También esto se ha expresado explícitamente en la religión cristiana; Cristo mismo echó en cara a los fariseos la fe en los milagros; el creyente es solamente el que da testimonio del espíritu. Determinemos con más atención lo que es el testimonio del espíritu; entonces tendremos que decir: solamente el espíritu percibe al espíritu. Los milagros, etc., son solamente un vislumbre del espíritu; el milagro es lo otro de la Naturaleza, es una interrupción del curso de la Naturaleza. Pero solamente el espíritu es la detención absoluta de lo natural; solamente él es el verdadero milagro frente al curso de la Naturaleza, lo verdaderamente afirmativo frente a ella. Por tanto, el espíritu se percibe solamente a sí mismo. Dios es ahora el espíritu universal; por eso, en lugar de Dios podemos decir: el espíritu universal divino. La universalidad del espíritu no debe ser concebida como simple comunidad, sino como lo penetrante en sentido de la unidad, en la determinación de sí mismo y en la determinación de lo otro. Esta es la verdadera universalidad. El espíritu universal es: a) universal; b) es objeto para sí mismo; y de esta manera el espíritu se determina, deviene un espíritu particular. Por consiguiente, la verdadera universalidad se compone -expresado vulgarmente- de dos, de lo universal mismo y de lo particular; la universalidad verdadera no existe solamente en lo uno, en lo que se contrapone a lo otro, sino que está en los dos momentos; pero de manera que lo uno trascienda sobre lo otro, lo penetre, se alcance a sí mismo en lo otro. Lo otro es su otro, y este su otro y él mismo existen en lo uno. En el percibir de sí existe una dualidad; el espíritu se percibe a sí mismo, es decir, él es el que percibe y lo percibido; pero el espíritu es esto solamente como una unidad de aquello que percibe y de aquello que es percibido. El espíritu divino percibido es el espíritu objetivo, pero el perceptor es el espíritu subjetivo. Mas el espíritu divino no consiste solamente en la pasividad del ser percibido; en su movimiento esta pasividad puede ser solamente un momento, ser solamente momentánea. Sino que el espíritu divino es la cancelación de esta diferencia del espíritu subjetivo activo y del espíritu objetivo pasivo. El espíritu divino es la única unidad sustancial; es mismamente esta actividad del autopercibirse. El espíritu subjetivo que percibe al espíritu divino, es mismamente este espíritu divino. Esta es la verdadera determinación fundamental del proceder del espíritu para consigo mismo.

    Si nosotros partimos de esta determinación, entonces solamente tendremos formas distintas de este percibir. Lo que queremos decir con la fe religiosa, es el espíritu divino, percibido de una manera universal, sustancial. Además, para la fe el espíritu divino no es lo que enseña la doctrina de la Iglesia. El espíritu divino no es en sí, sino que él está presente en el espíritu del hombre, en el espíritu de aquellos que pertenecen a su comunión; y entonces el espíritu individual percibe al espíritu divino, esto es, percibe la esencia de su espíritu, su esencia, lo sustancial de sí; y esta esencia es precisamente lo universal, lo permanente en sí y por sí. Esta es la fe de la Iglesia evangélica, no una fe histórica, no la fe en cosas históricas; sino que esta fe luterana es la fe del espíritu mismo, la conciencia, el percibir de lo sustancial del espíritu.

    Según una moderna teoría de la fe se dice: yo creo, yo sé inmediatamente que yo tengo un cuerpo; por consiguiente, se llama fe a algo determinado, a cualquier contenido que se ha producido de una manera inmediata en nosotros, que se encuentra en nuestra conciencia. Este es el sentido externo de la fe.

    Pero el sentido interior, religioso, de la fe, es precisamente este saber del espíritu absoluto; y este saber tal como, por de pronto, existe en el espíritu humano, tal como existe inmediatamente y, por consiguiente, en la certeza inmediata. Este saber es solamente un testimonio de su espíritu; y ésta es la raíz profunda de la identidad del espíritu en general. El espíritu se produce, se manifiesta a sí mismo, se muestra a sí mismo, y da testimonio de sí mismo, de su unidad consigo; y posee también la conciencia de sí mismo, la conciencia de su unidad con su objeto al ser él mismo su objeto. Si después surge la conciencia de este objeto y se desarrolla, se configura, entonces este contenido puede aparecer como lo dado por la sensación (sentimiento), como sensiblemente representado, como procedente del exterior; así aparece en la mitología la forma histórica del origen. Esta es la forma externa. Pero a la fe pertenece el testimonio del espíritu. El contenido puede, sin duda, haber llegado, haberse percibido, haberse dado del exterior; pero el espíritu tiene que dar testimonio de él.

    Este percibir de sí mismo es lo que se llama fe. Pero no es una fe simple, meramente histórica, como la de la antigua Iglesia; sino que nosotros, los luteranos, creemos mejor. En la fe nos conducimos con el espíritu divino como con nosotros mismos. En esta fe existe solamente una diferencia de forma, pero que se asume a sí misma; o, antes bien, la fe es el eterno asumir (cancelar) de la misma (de la diferencia misma); en cuanto al contenido, no existe allí ninguna diferencia, ninguna división. Este comportamiento del espíritu para consigo mismo no es, por eso, la unidad original, abstracta, la sustancia de Spinoza, lo sustancial objetivo, sino que es la sustancia cognoscente, individual, la autoconciencia, la cual se conoce en el espíritu divino y allí se hace infinita. Esta es la determinación que hemos de poner por fundamento al comportamiento del espíritu consigo mismo en la religión. La pretendida humildad, es decir, la limitación, la incapacidad para conocer a Dios, tenemos que dejarla de lado. Por el contrario, conocer a Dios es el único fin de la religión. Si nosotros tenemos obligación de tener religión, tenemos que tenerla en espíritu, es decir, conocer.

    El hombre natural, ignorante, no tiene religión, porque él no «percibe nada del espíritu de Dios».

    La religión es el testimonio del espíritu; éste es el testimonio del contenido de la religión. Por consiguiente, este testimonio del contenido de la religión es mismamente la religión. Este es un testimonio que da fe. Este atestiguar es, al mismo tiempo, un mostrar, y un manifestar del espíritu, pues el espíritu existe solamente en tanto que se produce, da testimonio de sí y se muestra, se manifiesta. En su testimonio se produce a sí mismo. Esta es la idea fundamental. El resto es entonces que este testimonio del espíritu es su íntima autoconciencia, su movimiento en sí, la vida en la interioridad de la devoción, una única, oculta conciencia en sí, una conciencia en la que no se ha alcanzado la propia conciencia y, además, no se ha llegado a la objetividad, porque aún no está puesta la determinación, la división (separación) de subjeto y objeto. Por consiguiente, lo que queda es que este espíritu recogido en sí se decide, se distingue de sí, se convierte en objeto, en cosa. Expresado en la representación: Dios es Espíritu o amor (esto es, uno); es decir, Dios se enajena (se aliena) a sí mismo, se comunica, se entrega a lo otro. Y aquí sobrevienen de repente todas las apariencias del ser dado, del haber percibido, etc., que se presentan también en la mitología. Aquí tiene su puesto todo lo histórico y lo que se llama positivo en religión.

    Hablando directamente de la religión cristiana, nosotros sabemos que Cristo ha venido al mundo hace cerca de 2.000 años; pero él dijo: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»; «Donde dos o tres os juntareis, allí estaré yo con vosotros», aunque no como esta persona, ni estará presente de una manera sensible; y: Si yo no estuviera con «vosotros, el espíritu os conducirá a la verdad», es decir, debe anularse primeramente la relación de exterioridad; no es la verdadera. Por este medio obtiene su explicación lo que antes hemos dicho.

    Por una parte, existe allí una conciencia representativa: allí este contenido es objetivo: allí el contenido está fuera de nosotros, separado de nosotros. Lo otro es la devoción, el culto, el sentimiento de unidad con este objeto. Existe en eso una vacilación; pronto la exterioridad es más fuerte, pronto aparece la devoción. Una vez ha venido el Cristo inmanente a Palestina, hace unos 2.000 años; pero solamente como persona histórica ha estado en este país, en este medio ambiente; pero de nuevo, en la oración, en el culto, es preponderante el sentimiento de su actualidad. Por consiguiente, aquí en la religión, se encuentra aún una contradicción.

    Hay que notar en esto dos estadios: el primer estadio es la oración, el culto; por ejemplo, recibir la sagrada Eucaristía, la Comunión. En ésta está el Cristo inmediatamente presente. Este es el percibir del espíritu divino, el espíritu viviente, el cual tiene su conciencia de sí y su realidad en la comunidad. El segundo estadio es la conciencia desarrollada en que este contenido se hace objetivo. Desde este punto de vista sucede que el Cristo actual que hace 2.000 años vivió en un rincón relegado de Palestina, fue conocido en el espacio y en el tiempo, puede ser traído ante la conciencia como persona histórica, pero alejado y de una manera distinta.

    Análogamente ocurre en la religión griega cuando este Dios, desde el punto de vista de la oración y del sentimiento, es transformado en prosaica estatua, en mármol y madera. Tiene que alcanzar esta exterioridad. Así la Hostia no es para nosotros más que algo santo; según la doctrina luterana, es algo divino solamente en la creencia y en la posesión, no en su existencia actual exterior.

    Del mismo modo una imagen no es para nosotros otra cosa que piedra, lienzo, etc. Estos son los dos puntos de vista; y el segundo punto de vista es precisamente aquel donde la conciencia comienza con una forma exterior, la recibe en la memoria, la representa y la conoce. Pero si permanece en la representación, entonces este punto de vista es un punto de vista no espiritual. Cuando el contenido de la religión es sabido sólo como un contenido histórico, el espíritu se ha acercado a esta lejanía histórica, muerta; entonces se ha confundido, ha logrado la mentira contra sí mismo. Esta mentira es la que en las Sagradas Escrituras es llamada el pecado contra el Espíritu. De este punto hacemos mención aquí.

    A quien miente contra el Espíritu Santo su pecado no puede serle perdonado. Pero mentir contra el espíritu es justamente esto: que el espíritu no es universal, no es Santo; es decir, que Cristo es solamente algo separado, algo abstracto, que es solamente otra persona distinta que esta persona, que ha existido solamente en Judea, o que también existe, aún ahora, pero en el más allá, en el Cielo, Dios sabe dónde, no de una manera real, actual en su comunidad. Quien habla sólo de la razón finita, sólo de la razón humana, sólo de los límites de la razón, éste miente contra el espíritu; porque el espíritu en cuanto infinito, universal, percibiéndose a sí mismo, no se percibe en un solamente, en los límites; en lo finito como tal no tiene ninguna relación con esto, se percibe sólo en sí, en su infinitud.
    Denantes mortos que escravos


  19. #79
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    DISEÑO INTELIGENTE


    • La ley que rige en el mar,
    La que gritan los planetas,
    Las galaxias son testigos
    Del orden de sus estrellas.
    El infinito del cielo,
    El bramido de la selva;
    En el antes y el después
    En miniatura y grandeza,
    Lleva todo lo creado
    gravado su firma y huella.
    La que cierra discusiones
    Y bocas de quien le niegan.
    • Si las flores que son nada
    revisten la primavera,
    De esplendor que ni los reyes
    En sus vestidos lucieran…
    ¿Cómo negar su poder,
    Como negar la destreza
    De las manos que la tejen
    Sin telares ni hilanderas?.
    • Si el cerebro se hace añico
    Si meditas en sus sendas,
    En los procesos sublimes
    De su creación entera…
    ¿Cómo poder sopesar
    Con tan precaria herramienta
    alcance y sabiduría
    de una obra tan inmensa?.
    Nada quedó sobre el aire
    Ni nada quedaba suelta,
    en cimientos y pilares
    de ninguna de sus piezas.
    Todo ladrillo le encaja,
    Todo ojo lo contempla
    Y es por tanto ineludible
    El saber e inteligencia,
    la energía de su autor
    la habilidad y existencia;
    De Quien diseñó los planos
    De una casa tan perfecta.
    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(A.Machado)

  20. #80
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    Pues vamos a retomar a Nietzsche....ya habra tiempo para retomar a Hegel

    Sacado de "otro libro de verdad"...de esos que "se leen y se interpretan"...."el anticristo" y precisamente en su introduccion donde habla de el asesinato de Dios.

    El universo aspira a la conciencia, a la posesión de sí, es decir, a
    lo divino. Un Dios se forma en el mundo. Sin embargo, el
    nietzscheísmo (aquí su novedad en relación a las metafísicas clásicas)
    no es una teología; o más bien, es una teología al revés, una teología
    del pecado, “más allá del bien y del mal”. Dios- el Dios infinito de los
    cristianos- se forma realmente en el mundo, al mismo tiempo que el
    hombre y en el hombre. El hombre puede realmente servir a Dios y
    ¡aquí el bien y el mal! Porque es necesario que el hombre se ofrezca
    en holocausto y que muera para que Dios nazca. Los teólogos han
    esperado esta fatalidad situando lo divino en lo sobrenatural que exige
    el sacrificio de la naturaleza y de la tierra.
    Inversamente ¡lo humano exige la muerte de Dios! Estos dos rivales,
    estos dos grandes antagonistas no pueden realizarse juntos. La
    realización supone una aniquilación: el Hombre tiene que matar a
    Dios.
    Nietzsche experimenta religiosamente el fin de las religiones y el
    crepúsculo de los dioses. Se representa una tragedia cósmica: si Dios
    está muerto, ¡es que nosotros lo hemos matado! Nacía de nosotros el
    “otro”. Dios era la alienación del hombre, su adversario, incompatible
    con él. Todo pasa en lo existencial; si los hombres han pensado en
    Dios, si los genios místicos aspiraban a lo divino, es que realmente lo
    divino se formaba en ellos. Exigía de ellos el ascetismo, el renunciamiento,
    es decir, el odio a la “tierra”, el resentimiento contra la “vida”.
    Entonces, los hombres han tenido que llevar a cabo y repetir un
    acto espantoso, misterioso, que los libere, pero despojándolos de lo que había de mejor en ellos: el asesinato de Dios. La nada es a la vez
    nuestro enemigo y nuestra arma para sobrepasar en el dolor esta etapa
    de nuestra creación por nosotros mismos, lo divino.
    El hombre que ha matado a Dios ha llevado a cabo un acto necesario;
    y sin embargo, es el insensato de quien habla la Gaya ciencia y
    “el más feo de los hombres” de quien se trata en la última parte de
    Zaratustra.
    El asesino de Dios- singular paradoja- no es el ateo. El ateo
    nietzscheano tiene el sentido de lo divino. El verdadero asesino de
    Dios ¡es el cristiano! El cristianismo no fue mas que en apariencia una
    fe en Dios, una vida humana en el sentido de lo divino. En realidad,
    fue el “más bajo nivel de la evolución descendente del tipo divino”.
    Es
    de todo punto falso decir que el cristianismo ha perdido históricamente
    su impulso primitivo. Desde el principio fue una degeneración.
    El cristianismo, o más exactamente, el judeocristianismo, no ha sido,
    según Nietzsche, mas que una invención del resentimiento judío para
    arrastrar el mundo a la decadencia. Fue una especie de mala jugada
    genial, una invención grotesca y feroz de los judíos para vengarse de
    las innumerables vejaciones y persecuciones que ya habían sufrido.
    Los judíos han turbado y corrompido los espíritus, han impedido a
    miles de millones de hombres gozar de la tierra.
    Humanamente e incluso desde el punto de vista de la religión, el
    judeo-cristianismo fue un fenómeno de decadencia. En su punto de
    partida hubo una mala inteligencia. El creador del judeo-cristianismo
    en tanto que doctrina y en tanto que Iglesia fue San Pablo, que se sirvió
    de la biografía de Cristo para extender la noción judaica del pecado
    y del Dios malo. El único cristiano auténtico fue Cristo y murió en
    la cruz- murió verdaderamente. Su presencia, su espíritu se ha perdido.
    Doble holocausto de Cristo: este hombre murió para divinizarseen
    él los hombres que lo mataron y que cada día lo matan de nuevo
    han matado a Dios. La Iglesia cristiana ha ritualizado judaicamente la
    muerte de Dios en lugar de comprenderla y de hacer eternamente presente
    este drama.
    Cristo es “una realidad eterna, un símbolo psicológico más allá del tiempo”. Fue sin pecado porque estaba verdaderamente
    purificado de todo resentimiento; de una infinita inocencia, intentó
    abolir la distancia entré él y la existencia profunda. Resucita en todos
    los que asumen el drama del hombre y buscan la relación del individuo
    con la existencia.Nietzsche no se cansa- en la Voluntad de potencia, en el Anticristo,
    etc.-, de descubrir los múltiples aspectos de la decadencia cristiana.
    Los cristianos han matado a Dios sin comprenderlo, y viven de
    esta muerte y del deseo de aniquilación. En su alma se pudre lentamente
    el cadáver de Dios. Han abrumado de reprobaciones todo lo que
    era fuerte y sano, violento y profundo: la pasión y el placer, el pensamiento,
    la libertad, el amor de la tierra, la ambición; lo han llamado
    mal, pecado, diablo. Si es lícito definir el ser corrompido como aquel
    que hace lo que es desventajoso, el cristianismo representa la corrupción
    esencial. Ha erigido en tipo ideal al hombre débil, la “bestezuela
    de rebaño”, al animal humano domesticado y enfermo, que practica
    sistemáticamente el autocastigo. El hombre sin pecado del cristianismo
    es el oprimido eterno con las virtudes que le convienen, ellas le
    dan esas pequeñas satisfacciones débiles que prolongan su esclavitud,pero que compensan su ausencia completa de vitalidad: la dulzura, la
    benignidad, la caridad. Para justificar esta moral de esclavos, los teólogos
    han construido un inmenso sistema de “piadosas mentiras”, de
    interpretaciones pérfidas. Se ha emponzoñado el corazón de los hombres
    con el resentimiento y la idea del pecado; y después se les ha explicado
    por el pecado original o actual su decadencia. Abominable
    círculo vicioso. Apenas si se elevan por encima de este odioso rebaño
    algunos tipos, odiosos ellos mismos, pero seleccionados y después de
    todo superiores: el prelado maquiavélico, el contemplativo, el santo.La muerte de Dios es para el hombre un urgente requerimiento.
    Nietzsche no se presenta únicamente como un destructor. Comprueba
    la destrucción de todos los valores, el “nihilismo europeo”. Agotado,
    habiendo usado de la nada y precipitado en la nada a la vez lo mejor y
    lo peor de sí mismo- lo divino- el hombre moderno se encuentra ante esta nada. Religión, felicidad, fe, sabiduría, virtud, lógica y ciencia ya
    no tienen significación. El hombre moderno tiene un poder inmenso,
    una lucidez costosamente ganada. El agotamiento de la vida, la extinción
    de las posibilidades naturales han condicionado esta conciencia.
    El hombre actual ignora las inmensas posibilidades de su conciencia y
    se encuentra impotente y vacío. ¡Es necesario resucitar la grandeza
    perdida, pero transformándola, creándola de nuevo en lo sobrehumano
    y en lo divino!El nihilismo europeo, la inquietud y la desesperación modernas
    son la gran purificación. Ha sido preciso utilizar la nada contra Dios y
    es preciso ahora atravesar esta nada y sobrepasarla. Nuestro universo
    es desértico, pues carece de dioses. El hombre está solo. Es necesario
    que se fije una nueva meta, una nueva jerarquía de lo que “vale”. El
    hombre tiene hoy que crear el sentido del mundo, que imponerlo por
    medio de un acto infinitamente creador, un acto divino.
    La vida no tiene sentido exterior a ella. Ella es para sí misma su
    recompensa. Hasta aquí los hombres han montado un vasto escenario
    delirante: cubrían la vida con una máscara; bajo esta máscara representaban
    muy seriamente la comedia; creían hacer otra cosa que vivir;
    por ejemplo: obedecer a una providencia, ejecutar muy importantes
    prescripciones religiosas o morales. Estos valores han sido quizá muyútiles: se han hundido. Buscar un sentido a la vida, es ya despreciarla.
    El sentido de la existencia está en ella. ¡La realidad de la potencia está
    en su acto! El pensamiento buscaba en otro tiempo más allá de él lo
    que estaba en él. Tenemos que adquirir una conciencia nueva de
    nuestra conciencia y de nuestra existencia.
    Momento decisivo. Momento de la salvación terrenal. El hombre
    ha arrojado todo lo que le protegía y sostenía, pero le engañaba y
    atraía fuera de sí. Tiene que determinar su propia existencia. Se vuelve
    Dios, no según la Biblia, conociendo el bien y el mal, sino más allá
    del bien y del mal. Es ya divino puesto que tiene que crearse a sí mismo
    en un acto libre. Tiene que crearse ex nihilo. La más alta verdad es que el mundo carece de verdad preexistente. La más alta verdad, la
    que liberta, es infinitamente creadora.
    Los débiles, los que desesperan, estarán más y más desesperados:
    aceptarán la nada y desaparecerán. El hombre que ama poderosamente
    la existencia- en quien la potencia creadora se afirma- está al contrario
    aguijoneado por esta visión de la nada. Mira al abismo sin vértigo
    y por este lado afirma la alta potencia de la vida; y la afirma de nuevo,
    sin protección, sin apoyo, heroicamente. Aceptando totalmente la
    prueba, triunfa de ella. Lanza un decreto soberano y total y renueva el
    ser y proclama en fin la verdad de un mundo sin verdad. Sobrepasa el
    nihilismo. La vida, desde este momento, rebasa las contradicciones:
    ilusión y verdad, conocer y ser, bien y mal, placer y dolor, seriedad y
    ausencia de lo serio, vida y muerte. El acto inaugural es a la vez espiritual
    y cósmico. Es eminentemente personal y, sin embargo, está más
    allá del Yo y del No-Yo. El espíritu carnal y terrestre, el superhombre se afirma así. Con este acto, que según Nietzsche es absolutamente
    revolucionario, comienza- en una atmósfera de potencia, de lucidez,
    con un ritmo de danza ligera y ebria- ¡el superhombre! Pronto vendrán
    los nuevos Hiperbóreos que tendrán “oídos nuevos para una música
    nueva: conciencia nueva para verdades nuevas”. Ellos desarrollarán
    las consecuencias de la nueva revelación y crearán totalmente la
    grandeza que se ha perdido en medio de las falsas afirmaciones metafísicas
    y religiosas.
    Un tránsito misterioso se opera en toda gran obra de arte. Las tinieblas
    se metamorfosean en luz, el sueño y el ensueño en ideas, la
    existencia encadenada al tiempo, a la lucha, a la muerte, a la nada, a
    la verdad y a la ilusión, en forma pura. Esta gran liberación tiene que
    cumplirse para la existencia total y para la vida en su profundidad. El
    fundamento de nuestro ser, la potencia, es llamado a la luz en este paroxismo de tensión. Dioniso, habiendo asumido el peso de la existencia,
    descubre su identidad con Cristo. Se ha sobrepasado volviéndose
    Apolo y Sócrates, mientras que el conocimiento, salido de
    Sócrates, se une a la música que nace de las profundidades del alma.

    ¿Ascetismo? ¿Renunciamiento? No. Gozo. Gozo de gustar sin
    amargura, libremente, “de todas las cosas buenas”. Gozo profundo:
    más allá del placer y del dolor.
    La existencia se trasciende sin salir de ella misma. Tenemos que
    entrar, según Nietzsche, en la gran resurrección que seguirá al nihilismo:
    en la superabundancia de formas espirituales y de gozo terrestre
    no fingidos En la despreocupación radiante. El espíritu se vuelve
    otra vez niño.
    Ha sido encontrada.
    ¿Quién? La eternidad.
    Es la mar mezclada
    Con el sol,

    había escrito Rimbaud, evocando, como Nietzsche, la unión de las
    profundidades y de la luz. Las barreras entre los seres, los límites,
    serán rotos por Dioniso vencedor, dios de la metamorfosis que recorrerá
    libremente las formas.
    Las posibilidades del mundo estaban agotadas. De ahí precisamente
    la posible novedad: participar en todo lo que fue, concentrarlo
    en un ser único: el superhombre.Con el asesinato de Dios, el hombre pone fin a un “posible” que
    quizá habría roto el ciclo del devenir, orientándolo hacia lo infinito, es
    decir, hacia la persecución sin fin de lo divino. Del mismo golpe ha
    establecido el devenir, pero establecido la eternidad en el devenir. Está
    entonces presto a aceptar la vida tal cual es, precisamente porque
    transforma la conciencia de ella. Es preciso hacer notar aquí que para
    Nietzsche el problema no es transformar la vida sino justificarla tal
    como es.
    Creador de sí mismo, el hombre comprende entonces como la
    existencia ha llegado hasta él, y se sitúa en el momento crucial del
    devenir: en el momento en que la vida reconoce la identidad del conocer
    y del ser, la identidad profunda de la potencia.

    continuara....

    un saludo
    Denantes mortos que escravos


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